El Propósito de las Predicciones

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INTRODUCCIÓN

Cualquiera que lea la profecía del Antiguo Testamento muy pronto descubre que los profetas hicieron muchas predicciones. Y si se les pregunta a las personas ¿por qué hay muchas predicciones en los profetas?, dirán simplemente, que era para hablarnos acerca del futuro. Aprenderemos en esta lección que los profetas no hicieron predicciones principalmente para informarnos del futuro, sino más bien, dieron predicciones para animar al pueblo de Dios a formar el futuro.

Hemos titulado esta lección "El Propósito de las Predicciones" porque vamos a explorar por qué hablaron los profetas acerca del futuro. Para descubrir el propósito de las predicciones, vamos a explorar cuatro tópicos diferentes: primero, cómo entendieron la soberanía divina sobre la historia; segundo, lo que creyeron los profetas acerca de sus predicciones y contingencias humanas; tercero, cómo entendieron las certezas de sus predicciones; y, cuarto, cuáles fueron los objetivos de las predicciones en la profecía del Antiguo Testamento. Veamos primero cómo la soberanía de Dios sobre la historia moldeó el entendimiento de las predicciones de los profetas.

SOBERANÍA DIVINA

¿Has notado alguna vez que los cristianos, como toda la gente, tienden a ir a los extremos? – o comemos demasiado o comemos muy poco, o hacemos demasiado ejercicio o no hacemos casi nada. Bueno, pues algo parecido sucede también en teología. Muchas veces cuando pensamos en conceptos teológicos, vamos a los extremos. Y esto es especialmente cierto con el asunto de la soberanía de Dios. Encontramos a algunos cristianos que enfatizan la soberanía de Dios sobre la historia hasta el punto que excluyen la realidad de la responsabilidad humana. Y después encontramos personas que enfatizan la importancia de la elección humana y la responsabilidad humana al punto de negar la soberanía de Dios. Hay demasiada confusión en la iglesia sobre estos tipos de conceptos que debemos detenernos por un momento para ver el punto de vista de la Biblia en cuanto a la soberanía de Dios y la responsabilidad humana. La doctrina Bíblica acerca de la soberanía de Dios proporciona un antecedente esencial para entender las formas en que los profetas predijeron el futuro.

Hay muchas maneras en las cuales podemos abordar el asunto de la soberanía de Dios, pero vamos a echar un vistazo a dos temas teológicos tradicionales: primero, la inmutabilidad de Dios, y segundo, la providencia de Dios. Veamos primero lo que dice la Biblia acerca de la inmutabilidad divina.

Inmutabilidad de Dios

Dicho simplemente, la doctrina de la inmutabilidad enseña que Dios es inmutable. Ahora, debemos tener cuidado cuando hablamos de esta manera porque Dios no es inmutable o inalterable, de cualquier manera que podamos imaginarnos. Por muchos siglos, la teología sistemática tradicional ha sido cuidadosa al identificar modos específicos en los que Dios no cambia. De hecho, hay solamente tres maneras principales en las que se puede hablar de Dios como inmutable.

Carácter de Dios

En primer lugar, el carácter de Dios no cambia. Dios siempre es amoroso, siempre es justo, siempre sabe todas las cosas, siempre es todopoderoso, siempre está presente en todo lugar. Los atributos de Dios nunca varían con el tiempo. Esto es lo que quería decir el escritor de Hebreos cuando escribió en Hebreos capítulo 13, versículo 8,

Jesucristo es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos. (Hebreos 13:8)

Dios no puede convertirse en algo diferente de lo que El es. El puede contar con Su carácter para permanecer el mismo porque Sus atributos son inmutables.

Promesas del Pacto

Hay otro sentido en el que Dios es inmutable además de Su carácter o atributos. Esa inmutabilidad tiene que ver con las promesas de Su pacto. Cuando Dios hace un voto en un pacto, permanece válido por siempre, y nunca será roto. Una vez más, el escritor de Hebreos resume notablemente la enseñanza de las Escrituras sobre este asunto. En Hebreos capítulo 6, versículos 16 y 17, leemos estas palabras:

Porque los hombres ciertamente juran por uno mayor que ellos, y para ellos, el fin de toda controversia es el juramento para confirmación. Por lo cual, queriendo Dios mostrar más abundantemente a los herederos de la promesa la inmutabilidad de su consejo, interpuso juramento. (Hebreos 6:16-17)

Como aclara este pasaje, cuando Dios toma un juramento en un pacto, podemos estar seguros de que no va a variar de lo que dijo.

Consejo Eterno

Una tercera forma en la que la Escritura nos enseña que Dios es inmutable es con relación a su consejo eterno o su plan eterno para el universo. Aunque algunos grupos de cristianos fallan en ver esta enseñanza en la Escritura, todo lo que decimos en esta lección se basa en la creencia de que Dios tiene un plan que no cambia y que este plan gobierna toda la historia. Ayuda resumir esta doctrina de un modo tradicional al referirse a la Confesión de Fe de Westminster. En la Confesión de fe de Westminster capítulo 3, párrafo 1, leemos estas palabras acerca del plan eterno de Dios.

Dios desde la eternidad, por el sabio y santo consejo de Su voluntad, ordenó libre e inalterablemente todo lo que sucede.

Esta declaración confesional expresa la soberanía de Dios de una manera muy clara. Dicho simplemente, Dios tiene un plan para el universo. Es extenso y no falla. El apóstol Pablo habló de este plan de Dios en sus epístolas. Por ejemplo, en Efesios capítulo 1, versículo 11, escribe estas palabras:

Conforme al propósito del que hace todas las cosas según el designio de Su voluntad. (Efesios 1:11)

Según el apóstol, Dios tiene un plan que incluye todo, y Dios hace todas las cosas de acuerdo a ese plan.

El profeta Isaías habló de este plan de Dios que abarca todo. En Isaías capítulo 46, versículos 9 al 11, leemos estas palabras del profeta:

Porque yo soy Dios, y no hay otro Dios, y nada hay semejante a Mí, que anuncio lo por venir desde el principio, y desde la antigüedad lo que aún no era hecho; que digo: Mi consejo permanecerá, y haré todo lo que quiero; que llamo desde el oriente al ave, y de tierra lejana al varón de Mi consejo. Yo hablé, y lo haré venir; lo he pensado, y también lo haré. (Isaías 46:9-11)

Es muy importante entender que los profetas creían en la doctrina bíblica de la inmutabilidad de Dios. Dios no cambia en Su carácter, en Sus promesas pactuales, y en Su plan eterno para el universo. Y así que no importa lo que sucediera en la historia de Israel, los profetas entendieron que Dios siempre sería verdadero con relación a Su carácter. Ellos entendieron que siempre guardaría firme sus promesas pactuales, y también sabían que el consejo de Dios y Su control sobre todas las cosas nunca fallarían. Al leer los profetas, descubriremos que muchas cosas terribles sucedieron, pero esta confianza en la inmutabilidad de Dios siempre los sostenía.

Habiendo visto que la inmutabilidad de Dios formó un antecedente para las predicciones proféticas, también debemos recordar el otro lado de la moneda. La doctrina de la inmutabilidad de Dios debe balancearse con la doctrina de la providencia de Dios.

Providencia de Dios

La providencia de Dios puede definirse como el involucramiento activo de Dios en la historia al llevar a cabo Su plan eterno para el universo. De acuerdo a las Escrituras, Dios no se distancia de Su creación, simplemente observando que se lleve a cabo Su plan inmutable. Más bien, El tiene un papel para El mismo en Su plan eterno. Es por esta razón que la Biblia habla con frecuencia de Dios como "el Dios viviente". Es porque es un actor en el escenario de la historia y constantemente interactúa con Su creación en providencia. Una vez más, la Confesión de Fe de Westminster puede ayudarnos a entender estos asuntos claramente. En el capítulo 5, párrafo 2, leemos estas palabras acerca de la providencia de Dios:

Aunque con respecto a la presciencia y los decretos de Dios, quien es la primera causa, todas las cosas sucederán inmutable e infaliblemente, sin embargo, por la misma providencia las ha ordenado de tal manera, que sucederán conforme a la naturaleza de las causas secundarias, sea necesaria, libre o contingentemente.

Aquí vemos, primero, que desde una perspectiva interna, el plan de Dios se cumplirá sin falla, inmutable e infaliblemente. Pero también vemos que desde una perspectiva providencial histórica, Dios cumple su plan interactuando con Su creación de diferentes maneras. El interactúa con segundas causas, o causas a criaturas, en tres diferentes formas por lo menos. Dios cumple su plan ordenando los acontecimientos para que siga uno al otro necesaria, libre y contingentemente. Estas distinciones son importantes, así que vamos a analizarlas un poco.

Algunas veces la providencia de Dios causa que sucedan las cosas necesariamente. Los acontecimientos que tengo en mente aquí, son cosas que se llevan a cabo de acuerdo a las leyes regulares de la naturaleza – leyes como la ley de la gravedad. Las leyes de la naturaleza proporcionan modelos de providencia predecibles y necesarios. Sin embargo, al mismo tiempo, la Confesión de Fe también establece que algunos acontecimientos ocurren libremente. En otras palabras, parecen al azar desde un punto de vista humano. Tirar los dados, los pronósticos del tiempo, y otras cosas en la vida están bajo el control de Dios en última instancia, pero parecen, desde un punto de vista humano, que son azar o no tienen asociación alguna. Finalmente, la Confesión de Fe nos dice que algunas cosas suceden en la historia contingentemente. Claro, Dios siempre está a cargo de todos estos acontecimientos, pero El controló la dirección de la historia en estos casos al interactuar con las contingencias de las elecciones humanas.

Los profetas no creían únicamente que el plan eterno de Dios sería cumplido absolutamente sin falla alguna, sino que también creían que el plan de Dios involucraba la elección humana y la reacción humana. Este hecho juega un papel tan central en el ministerio profético que debemos analizarlo cuidadosamente.

Con el antecedente en mente de inmutabilidad y providencia divinas, podemos dirigirnos ahora a nuestro segundo tema: las predicciones y las contingencias.

PREDICCIONES Y CONTINGENCIAS

Hasta aquí, hemos visto que algunas veces Dios cumple Su plan eterno a través de las eventualidades de la elección humana. Aquí, lo que vamos a ver es que estos tipos de contingencias humanas tuvieron un efecto significativo en las predicciones de la profecía del Antiguo Testamento. Algunas veces la elección humana interviniendo entre la predicción profética y el cumplimiento de esa profecía podía tener una influencia significativa en el desenlace de la historia.

Para explorar la relación entre las predicciones y las contingencias, necesitamos tocar dos asuntos: primero, los patrones generales que nos enseña la Biblia a esperar, y, segundo, algunos ejemplos específicos de esta dinámica.

Patrones Generales

Veamos primero el modelo básico o general que involucraba predicciones y contingencias históricas.

Quizá el mejor pasaje en los profetas que nos puede ayudar a ver este patrón general es Jeremías capítulo 18, versículos 1 al 10. Este pasaje es tan importante que debemos analizarlo cuidadosamente. Debemos tocar tres aspectos de este pasaje: primero, la observación de Jeremías en 18, versículos 1 al 4; segundo, la explicación del Señor en los versículos 5 y 6; y, tercero, la elaboración del Señor en los versículos 7 al 10.

Observación

Escuchemos primero la observación de Jeremías en los versículos 1 al 4:

Palabra de Jehová que vino a Jeremías, diciendo: Levántate y vete a casa del alfarero, y allí te haré oír mis palabras. Y descendí a casa del alfarero, y he aquí que él trabajaba sobre la rueda. Y la vasija de barro que él hacía se echó a perder en su mano; y volvió y la hizo otra vasija, según le pareció mejor hacerla. (Jeremías 18:1-4)

Dios le dice a Jeremías "anda a casa del alfarero". Jeremías entró en la casa del alfarero, donde lo vio trabajando el barro de una manera y después cambiando su diseño cuando vio que el barro se echó a perder. El alfarero trabajó con el trozo de barro, moldeándolo como mejor le parecía. La observación de Jeremías en la casa del alfarero tuvo un valor simbólico importante que Dios quería que viera Jeremías.

Explicación

Así, en los versículo 5 al 6, el Señor le dijo a Jeremías la importancia de esta experiencia:

Entonces vino a mí palabra de Jehová, diciendo: ¿No podré yo hacer de vosotros como este alfarero, oh casa de Israel? dice Jehová. He aquí que como el barro en la mano del alfarero, así sois vosotros en mi mano, oh casa de Israel. (Jeremías 18:5-6)

Este pasaje dice, como muchos en la Biblia, que el alfarero representaba al Señor y el barro representaba a Israel. Como lo aclara este pasaje, Dios se reservó el derecho de hacer lo que le parecía mejor con Su pueblo, de la misma manera en que el alfarero lo hacía con su barro. Claro, como hemos visto, Dios nunca violaría Su carácter inmutable, ni Sus pactos, ni Su plan eterno. Sin embargo, dentro de estos parámetros, Dios es libre de variar las formas en que maneja a Su pueblo.

Teniendo en mente la observación del alfarero y después con la explicación de Dios, estamos en posición de ver cómo trabajó Dios en este acontecimiento.

Elaboración

En pocas palabras, Dios aplicó esta analogía del alfarero y del barro a predicciones proféticas.

En primer lugar, Dios mencionó predicciones de juicio en los versículos 7 y 8:

En un instante hablaré contra pueblos y contra reinos, para arrancar, y derribar, y destruir. Pero si esos pueblos se convierten de su maldad contra la cual hablé, Yo me arrepentiré del mal que había pensado hacerles. (Jeremías 18:7-8)

Nótese la manera en la que Dios describe la situación. El dice que puede anunciar juicio en cualquier momento a cualquier nación. Sin embargo, si interviene una eventualidad histórica de arrepentimiento, entonces Dios puede ceder. Puede ser que no se cumpla lo que se predijo. En pocas palabras, la contingencia histórica de la elección humana podía hacer una gran diferencia en la manera en que Dios cumplía una profecía de juicio.

Ahora, para mostrar que este principio se aplicaba también a otros tipos de predicciones, Dios habló de predicciones de bendiciones en los versículos 9 hasta el 10:

Y en un instante hablaré de la gente y del reino, para edificar y para plantar. Pero si hiciere lo malo delante de mis ojos, no oyendo mi voz, me arrepentiré del bien que había determinado hacerle. (Jeremías 18:9-10)

Nótese la situación paralela. Dios dijo que podría anunciar la bendición de seguridad y prosperidad en cualquier tiempo y a cualquier nación. Aunque si hay una contingencia histórica interpuesta de rebelión y desobediencia, entonces el resultado puede ser que Dios pueda ceder y no hacer el bien que se había propuesto.

Jeremías 18 nos enseña un principio que debemos estar listos para aplicar a cada profecía bíblica. Dios le dijo a Jeremías que El era libre de reaccionar a los modos en que respondían los seres humanos a las amenazas de juicios y ofrecimientos de bendiciones. Al echar un vistazo a la profecía bíblica, descubriremos que Dios siempre observaba para ver cómo reaccionaría su pueblo a la palabra profética y después determinaba qué hacer en el futuro de ellos.

Ahora que hemos visto el principio general de predicciones y eventualidades, sería bueno ver algunos ejemplos de este principio en acción.

Ejemplos Específicos

Hay un sin fin de ejemplos en la Biblia cuando la eventualidad de la elección humana hizo una gran diferencia en el cumplimiento de las profecías. Veamos solamente dos ejemplos de las muchas veces que aparece esta dinámica: primero, una predicción por el profeta Semaías, y después la predicción de Jonás.Veamos primero la predicción de Semaías.

Predicción de Semaías

En 2 de Crónicas capítulo 12 versículo5 leemos en anuncio del juicio de Semaías:

Entonces vino el profeta Semaías a Roboam y a los príncipes de Judá, que estaban reunidos en Jerusalén por causa de Sisac, y les dijo: Así ha dicho Jehová: Vosotros me habéis dejado, y yo también os he dejado en manos de Sisac. (2 Crónicas 12:5)

Nota que Semaías no ofreció condición explícita alguna para esta profecía. Para la gente que desconoce los ministerios de los profetas, suena como si Semaías reveló un decreto inmutable, eterno de Dios. Pero Roboam y los líderes de Judá sabían bien. Ellos esperaban que estas palabras fueran solamente una advertencia de parte de Dios. Una advertencia de lo que Dios iba a hacer si ellos no se arrepentían.

Así que encontramos en el capítulo 12, versículo 6, estas palabras:

Y los príncipes de Israel y el rey se humillaron, y dijeron: Justo es Jehová. (2 Crónicas 12:6)

Cuando Roboam y los líderes de Judá escucharon la profecía de juicio, ellos supieron que hacer. Ellos tenían que clamar a Dios en arrepentimiento con fe, buscando su misericordia.

Al continuar leyendo este pasaje, nos damos cuenta de que la contingencia histórica interventora de la oración humilde tuvo un efecto dramático en el cumplimiento de la predicción de Semaías. De hecho, Semaías mismo reconoce este efecto. Escuchemos lo que dijo después de que los líderes se arrepintieron. En los versículos 7 y 8, leemos estas palabras:

Y cuando Jehová vio que se habían humillado, vino palabra de Jehová a Semaías, diciendo: se han humillado; no los destruiré; antes los salvaré en breve, y no se derramará mi ira contra Jerusalén por mano de Sisac. Pero serán sus siervos, para que sepan lo que es servirme a mí, y qué es servir a los reinos de las naciones. (2 Crónicas 12:7-8)

Este pasaje aclara que el ministerio de Semaías era similar al de los predicadores hoy en día. El advertía el juicio que estaba por venir, no tanto para condenar a la gente a perdición eterna, sino para que la gente escuchara esta advertencia, se arrepintiera, y después recibiera la gracia de Dios. Así que vemos que la reacción humana de la oración hizo una diferencia importante en la manera en que sería cumplida la profecía de Semaías. En este caso, la profecía de Semaías no fue completamente invertida, pero fue modificada o suavizada, de tal manera que el ataque en contra de Jerusalén no fue tan grande como lo hubiera sido.

Predicción de Jonás

Un segundo ejemplo de la influencia de las reacciones humanas a las predicciones aparece en el libro de Jonás. Ahora, la historia de Jonás es muy familiar para nosotros. Sabemos que Dios envió a Jonás a la ciudad de Nínive para anunciar el juicio que estaba por venir. En Jonás, capítulo 3, versículo 4, esto es lo que dice Jonás:

De aquí a cuarenta días, Nínive será destruida. (Jonás 3:4)

¿Qué podría ser más simple que esta profecía? Jonás anunció que la ciudad de Nínive tenía solamente cuarenta días más antes de ser destruida. No había "si" alguno, no había "y" alguno, y no había "pero" alguno. Y ¿qué pasó? El resto del capítulo nos lo dice. El rey de Nínive y el pueblo, junto con sus animales, se vistieron de cilicio en arrepentimiento de sus pecados. El rey anunció en el capítulo 3, en el versículo 7:

Hombres y animales, bueyes y ovejas, no gusten cosa alguna; no se les dé alimento, ni beban agua; sino cúbranse de cilicio, hombre y animales, y clamen a Dios fuertemente; y conviértase cada uno de su mal camino, de la rapiña que hay en sus manos. ¿Quién sabe si se volverá y se arrepentirá Dios, y se apartará del ardor de su ira, y no pereceremos? (Jonás 3:7)

Dicho simplemente, se llevó a cabo una contingencia histórica interpuesta de arrepentimiento antes de que se cumpliera la profecía. La gente se humilló en arrepentimiento ante el Señor. Y ¿cuál fue el resultado de esta contingencia histórica? En el capítulo 3, versículo 10, leemos estas palabras:

Y vio Dios lo que hicieron, que se convirtieron de su mal camino; y se arrepintió del mal que había dicho que les haría, y no lo hizo. (Jonás 3:10)

El cumplimiento de la predicción de Jonás fue influenciado tremendamente por el arrepentimiento de Nínive. Más tarde él se queja con el Señor de esta manera, en el capítulo 4, versículo 2:

Sabía yo que tú eres Dios clemente y piadoso, tardo en enojarte, y de grande misericordia, y que te arrepientes del mal. (Jonás 4:2)

Aún cuando dio su predicción, Jonás sabía que había la posibilidad de que Dios no destruyera la ciudad. De hecho, no fue hasta 100 años después que Nínive fue destruida por los babilonios.

Del principio general de Jeremías 18 y estos dos ejemplos específicos, vemos que muchas veces la eventualidad de la elección humana influyó en el modo en que se cumplieron las profecías. Algunas veces Dios reservó un juicio o una bendición; algunas veces debilitaba una bendición o aún disminuía un juicio, y otras veces aumentaría los juicios o aumentaría las bendiciones, dependiendo en cómo respondían los seres humanos a la palabra profética.

Ahora que hemos visto que las eventualidades históricas pueden influir en el cumplimiento de las predicciones, debemos dirigirnos al siguiente tema: ¿qué certeza o confianza podían tener los creyentes del Antiguo Testamento cuando escuchaban una predicción? ¿Cuán confiados podían estar que Dios cumpliría las predicciones que habían hecho los profetas?

CERTEZA DE PREDICCIONES

Para responder esta pregunta, nos ayudará recordar los tipos de predicciones que encontramos en la profecía del Antiguo Testamento. Como hemos visto en lecciones anteriores, un eje en el que podemos situar las predicciones del Antiguo Testamento es su variación entre las bendiciones y los juicios pactuales. Las predicciones proféticas pueden clasificarse como las bendiciones anunciadas por Dios en la naturaleza y en la guerra y Sus juicios en la naturaleza y en la guerra. Hemos visto también otro eje organizacional en lecciones previas. Todas las predicciones proféticas caen en algún lugar dentro del rango de juicios y bendiciones mayores o menores. Recordarás que muchos tipos de bendiciones pequeñas y juicios pequeños fueron anunciados por los profetas, pero el juicio más grande fue la amenaza del exilio y la bendición más grande fue la restauración después del exilio. Este acercamiento básico a las predicciones proféticas nos ayuda a ver, en una ojeada, el mensaje básico que dieron los profetas a sus audiencias originales.

Sin embargo, aquí necesitamos agregar una tercera dimensión a nuestra organización de las predicciones proféticas. Los profetas del Antiguo Testamento no solamente le hablaban a sus oyentes de las bendiciones y juicios mayores o menores, también indicaban, de una u otra manera, el nivel de la determinación de Dios para llevar a cabo esos juicios. En un extremo del espectro, los profetas les decían a sus oyentes que Dios tenía un nivel muy bajo de determinación para llevar a cabo un escenario particular. En el otro extremo del espectro, indicaban que Dios estaba muy determinado a llevar a cabo las predicciones.

Es muy importante recordar que, cuando los profetas hablan de Dios teniendo un alto o bajo nivel de determinación para llevar a cabo una profecía, están hablando de Él en términos netamente humanos. En términos del plan inmutable y eterno, Dios siempre cumple todo lo que desea. Pero cuando Dios estaba interactuando con las criaturas humanas y consumando Su plan en providencia, algunas veces Él reveló que Su determinación era muy alta, y otras veces, muy baja.

Hay muchas maneras de abordar esta dimensión de las predicciones del Antiguo Testamento, pero vamos a señalar cuatro puntos diferentes en el espectro de la determinación de Dios.

Predicciones Con Condiciones

En primer lugar, los profetas hicieron un buen número de profecías que revelan que Dios no había comprometido la historia hacia una dirección u otra. Ellos hicieron esto al calificar sus predicciones con condiciones explícitas. Condiciones explícitas en forma de enunciados de "si... entonces" aparecen muchas veces en los profetas del Antiguo Testamento. Por ejemplo, en Isaías capítulo 1, versículos 19 al 20, leemos esta predicción condicional:

Si quisiereis y oyereis, comeréis el bien de la tierra; si no quisiereis y fuereis rebeldes, seréis consumidos a espada; porque la boca de Jehová lo ha dicho. (Isaías 1:19-20)

En este pasaje, el profeta Isaías hace claro que el pueblo de Dios tenía una opción. Si se sometían al Señor, serían bendecidos, pero si no lo hacían, serían juzgados. Muchas veces, los profetas indican estos tipos de condiciones para que la gente sepa que Dios todavía está abierto a la dirección que tomaría la historia. Y esa dirección sería determinada por los tipos de elecciones que ellos hicieran.

Un segundo punto junto al eje de la determinación aparece en las predicciones incondicionales.

Predicciones Incondicionales

Estos pasajes son declaraciones simples acerca del futuro. No aparecen condiciones explícitas en ellas. En tales casos, los profetas revelaron que en ese momento Dios estaba más determinado a tomar el futuro en una dirección en particular. Pero sabemos por los desenlaces de estas predicciones que niveles más altos de respuesta humana podían hacer girar los acontecimientos en direcciones diferentes. Ya hemos visto un ejemplo de este tipo de predicción en Jonás capítulo 3, versículo 4, el profeta dijo estas palabras:

De aquí a cuarenta días, Nínive será destruida. (Jonás 3:4)

No hay condiciones explícitas en esta profecía, y el profeta Jonás hace claro que Dios estaba determinado a destruir la ciudad. Aún así, el arrepentimiento notable y extenso dentro de la ciudad de Nínive causó que Dios retardara Su juicio en contra de esa ciudad.

Las bendiciones pactuales también aparecen en forma de predicciones incondicionales. Escuchemos lo que dijo Hageo a Zorobabel en Hageo capítulo 2, versículos 21 al 23:

Habla a Zorobabel, gobernador de Judá, diciendo: Yo haré temblar los cielos y la tierra; y trastornaré el trono de los reinos, y destruiré la fuerza de los reinos de las naciones, trastornaré los carros en los que ellos suben, y vendrán abajo los caballos y sus jinetes, cada cual por la espada de su hermano. En aquel día, dice Jehová de los ejércitos, te tomaré, oh Zorobabel hijo de Salatiel, siervo mío, dice Jehová, y te pondré como anillo de sellar; porque yo te escogí, dice Jehová de los ejércitos. (Hageo 2:21-23)

Este pasaje aclara que Dios estaba listo para destruir las naciones que rodeaban a Israel y hacer a Zorobabel rey sobre Su pueblo.

No hay condiciones explícitas, aunque sabemos que esto nunca sucedió. Zorobabel nunca llegó a ser rey sobre el pueblo de Dios y las naciones que rodeaban a Israel no fueron destruidas. ¿Por qué fue así? Fue porque la comunidad post-exílica faltó a su obediencia al Señor y esta contingencia humana tuvo un efecto en la manera en que se cumplió la profecía.

Aunque algunas predicciones representan a Dios abierto a muchas posibilidades, los profetas del Antiguo Testamento también indicaron algunas veces que Dios tenía un grado de determinación más alto para llevar los acontecimientos hacia una dirección en particular.

Confirmaba Predicciones

Al mostrar que Dios confirmaba ciertas predicciones ellos comunicaban la determinación más alta de Dios. Hay dos maneras principales en las que los profetas del Antiguo Testamento confirmaron sus predicciones: primero, Dios indicaba Su determinación más alta con palabras; segundo, El mostraba Sus intenciones con señales.

Veamos primero las confirmaciones verbales que Dios ofrecía a Su pueblo.

Palabras

Uno de los mejores ejemplos de confirmación verbal aparece en el primer capítulo de Amós. Escuchemos lo que dice el profeta Amós en el capítulo 1, versículo 3, de su libro:

Por tres pecados de Damasco, y por el cuarto, no revocaré su castigo. (Amós 1:3)

Las palabras "no revocaré su castigo" forman un rasgo repetido de las predicciones de este capítulo.

¿Por qué repitió Dios este enunciado una y otra vez? El quería comunicar que tenía un alto nivel de determinación para llevar a cabo estos juicios. ¿Pero quería decir esta confirmación que no había manera de evitar el juicio de Dios? El profeta hizo claro que el arrepentimiento sincero y total todavía podía apartar la ira de Dios. Escuchemos lo que dijo el Señor en Amós capítulo 5, versículos 4 y 6:

Pero así dice Jehová a la casa de Israel: Buscadme, y viviréis; Buscad a Jehová, y vivid; no sea que acometa como fuego a la casa de José y la consuma, sin haber en Bet-el quien lo apague. (Amós 5:4-6)

Amós capítulo 1 y 2 muestra que Dios estaba altamente determinado a enviar Su fuego de ira aún contra la casa de Israel, pero este pasaje demuestra que el arrepentimiento sincero y extenso todavía puede tener un efecto sobre la ira de Dios.

Muchos pasajes en la profecía del Antiguo Testamento son como éste. Los profetas indican cuán altamente determinado está Dios al usar palabras para confirmar Su determinación. Hicieron esto con el fin de motivar a sus oyentes a buscar seriamente a Dios y a arrepentirse sinceramente.

Los profetas no solamente agregaron confirmaciones verbales de la determinación elevada de Dios, sino también revelaron niveles altos de intención divina al conectar sus predicciones con señales.

Señales

Por todo el Antiguo Testamento encontramos que los profetas realizaron varias señales y acciones simbólicas para hacer claro que Dios tenía niveles muy altos de determinación para hacer ciertas cosas. Cuando una señal acompañaba una profecía, mostraba que Dios estaba determinado a llevar a cabo lo que había dicho el profeta.

Un ejemplo muy claro de esta práctica aparece en Isaías capítulo 7. Recordarás que Isaías advirtió a Acaz que debería confiar en Dios en tanto que los Sirios y los Israelitas estaban viniendo contra él. Pero Acaz se rehusó y Dios le dijo esto en Isaías capítulo 7, versículo 11:

Pide para ti señal de Jehová tu Dios, demandándola ya sea de abajo en lo profundo, o de arriba en lo alto. (Isaías 7:11)

Isaías ofreció una confirmación de que Dios lo cuidaría, pero en hipocresía Acaz la rechazó. Así que Dios dio una señal, pero en lugar de ser una señal de salvación se convirtió en una señal de condenación.

Así que vemos que los profetas no solamente dieron predicciones condicionales y predicciones incondicionales, sino que también confirmaron muchas de sus profecías con palabras y señales para revelar que Dios tenía un alto nivel de determinación para ir en una dirección en particular.

Un cuarto tipo de predicción revela que Dios estaba completamente determinado a llevar a cabo lo que había dicho por medio de los profetas. Estos tipos de predicciones toman la forma de votos divinos.

Votos Divinos

Con frecuencia las palabras de los profetas anunciaban simplemente que Dios había jurado hacer algo. Por ejemplo, en Amós capítulo 4, versículo 2, Dios toma un voto que las mujeres ricas de Samaria serían llevadas por sus enemigos. Escucha cómo lo puso el profeta:

Jehová el Señor juró por su santidad: He aquí, vienen sobre vosotras días en que os llevarán con ganchos. (Amós 4:2)

Otra fórmula para jurar aparece en Ezequiel capítulo 5, versículo 11. Allí leemos estas palabras:

Por tanto, vivo yo, dice Jehová el Señor, ciertamente por haber profanado mi santuario con todas tus abominaciones, te quebrantaré yo también; mi ojo no perdonará, ni tampoco tendré yo misericordia. (Ezequiel 5:11)

Cuando Dios agrega un voto a una predicción profética, eleva esa predicción al nivel de ser una certeza del pacto. Dios hizo votos en sus pactos que llevaría a cabo todo lo que había dicho que iba a hacer. Cuando los profetas agregaron un juramento divino a una predicción, indicaban que Dios está absolutamente determinado a llevar a cabo lo que había dicho que iba a hacer.

Ahora, en tanto que es verdad que Dios estuvo completamente determinado para llevar a cabo las predicciones calificadas por juramentos, debemos ver que todavía hay alguna latitud para que Dios reaccione de alguna manera en las contingencias históricas que sucedían en el interín. Frecuentemente la pregunta de "cuándo" permanece en la balanza; el tiempo puede ser influenciado por las reacciones de la gente que escucha una predicción. Segundo, precisamente quién experimentará la predicción frecuentemente permanece una material flexible. Y tercero, los medios por los que se llevará a cabo una predicción con frecuencia se dejan sin especificación. Y cuarto, el grado en el que se cumplirá una predicción siempre se queda como una pregunta abierta.

Consideremos el juramento de juicio que se encuentra en Amós capítulo 6, versículo 8:

Jehová el Señor juró por sí mismo, Jehová Dios de los ejércitos ha dicho: Abomino la altivez de Jacob, y aborrezco sus palacios; y entregaré al enemigo la ciudad y cuanto hay en ella. (Amós 6:8)

Aunque antes en su libro, Amós dejó la posibilidad de escape, era claro ahora que Amós condenó a Samaria a la destrucción total. Aunque es evidente también que este juramento no contesta preguntas que aún permanecen abiertas, tales como ¿cuándo? ¿Sucederá esta destrucción pronto, o se pospondrá? Sigue quedando abierto el quién o qué gente precisamente morirá, o será exiliada. Y no está especificado por qué medios precisos Dios destruirá. Y de hecho, hasta qué grado la destrucción que debe llevarse a cabo está abierta también. Estas preguntas permanecen para ser contestadas a la luz de las reacciones que tuvieron los Israelitas. Sus oraciones y arrepentimiento, su rebelión y desafío, pudieron hacer tremendas diferencias en el cumplimiento de esta predicción.

Una situación similar fue cierta para los juramentos divinos de bendición. Por ejemplo, en Isaías 62, en el versículo 8, leemos este juramento para aquellos que regresaron del exilio:

Juró Jehová por su mano derecha, y por su poderoso brazo: Que jamás daré tu trigo por comida a tus enemigos, ni beberán los extraños el vino que es fruto de tu trabajo. (Isaías 62:8)

Es claro en este pasaje que Dios juró traer a Su pueblo de regreso a la Tierra Prometida, de tal manera que la gente pudiera estar segura que esta predicción se llevaría a cabo. Sin embargo, hubo preguntas que permanecieron. ¿Cuándo haría Dios esto? ¿Quiénes serían traídos de regreso a la tierra? ¿Por qué medios se lograría esta restauración? ¿Y hasta qué grado se llevaría a cabo esta restauración? En las profecías con promesas, estos tipos de preguntas siempre permanecen abiertas.

Así que vemos que los profetas del Antiguo Testamento indicaban que Dios tuvo diferentes grados de determinación para dirigir el futuro de una u otra manera. Algunas profecías eran explícitas, otras implícitas. Otras fueron confirmadas por palabras y señales. Y finalmente, algunas predicciones fueron aseguradas por promesas divinas.

En tanto estudiamos las predicciones de los profetas del Antiguo Testamento, siempre es importante recordar la conexión entre las predicciones y las contingencias históricas que se daban en ese momento. Dios tuvo varios niveles de determinación para llevar a cabo lo que dijeron los profetas, y estaríamos en gran desventaja si no recordamos estos diversos niveles de determinación.

Ahora que hemos visto cómo entendían los profetas la seguridad de sus predicciones, estamos en posición de discernir los objetivos de las predicciones proféticas.

OBJETIVOS DE PREDICCIONES

¿Por qué hicieron predicciones los profetas? ¿Cuáles fueron sus propósitos? Para contestar esta pregunta, necesitamos tocar, primero, las perspectivas populares, y segundo, las perspectivas correctas en el propósito de las predicciones.

Perspectivas Populares

Veamos primero un concepto erróneo muy difundido del propósito de las predicciones del Antiguo Testamento. Si hay un punto de vista predominante del propósito de las predicciones en el Antiguo Testamento, se puede resumir en la palabra "pronosticación".

Como sabemos, cuando los profesionales médicos hablan de un pronóstico, nos están diciendo lo que piensan acerca del desenlace de una enfermedad o cómo puede ser en el futuro una condición. De manera similar, esto es lo que muchos cristianos entienden de los profetas. Creen que los profetas simplemente predecían el futuro; predecían las cosas que iban a suceder.

Ahora, hay un elemento de verdad en este punto de vista. Los profetas revelaban que, en cualquier tiempo, Dios estaba determinado a ir en una u otra dirección. Aunque debemos recordar siempre que las contingencias históricas inmediatas pudieron tener efectos significativos en el modo en que se cumplieron las profecías.

Un pasaje tras esta preocupación popular de la pronosticación, es Deuteronomio capítulo 18, versículos 20 al 22. En este pasaje, Moisés declaró un criterio para que Israel pudiera determinar si un profeta era un verdadero o falso profeta. El versículo 21 se refiere a una pregunta que hace Moisés a favor de los Israelitas:

Y si dijeres en tu corazón: ¿Cómo conoceremos la palabra que Jehová nos ha hablado? (Deuteronomio 18:21)

El versículo 22 da la respuesta a esa pregunta:

Si el profeta hablare en nombre de Jehová, y no se cumpliere lo que dijo, ni aconteciere, es palabra que Jehová no ha hablado; con presunción la habló el tal profeta; no tengas temor de él. (Deuteronomio 18:22)

Un concepto erróneo muy difundido de este pasaje dice algo así: si un verdadero profeta del Señor dice algo, entonces eso debe de suceder tal y como lo dijo. Pero para aplicar apropiadamente la prueba de Moisés de un verdadero profeta, debemos recordar lo que ya hemos visto en esta lección. No debemos acercarnos a las palabras de los profetas a la ligera. Tenemos que considerar las intenciones detrás de las predicciones proféticas. Cuando los profetas hablaron, ellos no siempre trataron de dar la impresión de que lo que estaban prediciendo era absolutamente seguro. Sus palabras revelaron, algunas veces explícitamente y otras implícitamente, que las reacciones humanas pudieron influenciar el cumplimiento de una predicción. Así que, cuando aplicamos la prueba de Moisés de los profetas, siempre nos tenemos que preguntar no solamente lo que dijo el profeta explícitamente, sino también qué condiciones implícitas se aplican a sus predicciones.

Moisés e Israel sabían que esto era cierto en la profecía. Ellos sabían que solamente las promesas divinas daban por un hecho la seguridad de un acontecimiento futuro. También sabían que, cuando los profetas hablaban de juicio, generalmente los profetas no condenaban a juicio, sino simplemente advertían de juicio. Ellos entendieron que a menos que los profetas indicaran que una promesa divina se había hecho, ellos no prometían bendición, sino ofrecían bendición. En estos casos, las pruebas de Moisés pudieron ser calificadas por la ocurrencia de contingencias históricas significativas que intervenían. En otras palabras, en tanto que algunas reacciones humanas no afectaran el proceso, entonces las pruebas de Moisés podrían aplicarse fácilmente. De otra manera, la posibilidad de la respuesta de Dios tendría que ser un factor en el proceso. Los espectadores tendrían que hacerse la pregunta, ¿ocurrieron contingencias históricas significativas? Si es así, entonces las pruebas de Moisés deberían de ajustarse apropiadamente.

Perspectivas Correctas

Si es una concepción errónea pensar que la pronosticación fue el objetivo principal de la profecía, entonces ¿cuál fue el propósito principal de las predicciones proféticas? Dicho simplemente, los profetas hablaban del futuro, principalmente para motivar o activar a sus oyentes. Otra forma de decirlo es que no querían tanto informar a sus oyentes acerca del futuro, sino más bien activarlos para formar el futuro.

Para entender esta perspectiva en las predicciones proféticas, ayudará el ver la forma en que los creyentes del Antiguo Testamento respondieron a las predicciones de los profetas. Primero, veremos que lo que llamamos la reacción "¿Quién sabe?", y después en segundo lugar, veremos lo que llamaremos la reacción "doble". Estas reacciones del pueblo de Dios nos ayudarán a ver estos objetivos de las predicciones proféticas con más claridad.

En primero lugar, debemos ver la reacción "¿Quién sabe?"

Reacción "¿Quién Sabe?"

En tres ocasiones en el Antiguo Testamento, cuando la gente escuchó una predicción profética, tuvieron una reacción que pudiera parecer extraño para nosotros. En lugar de decir: "Bueno, ahora ya sabemos lo que depara el futuro". Ellos dijeron: "¿Quién sabe?" O como decían en Hebreo mi yode'a.

Esta reacción de "¿Quién sabe?" se llevó a cabo en tres situaciones que valen la pena hacer notar. Primero, cuando Natán confrontó a David sobre su adulterio con Betsabé, le hizo esta predicción en 2 de Samuel capítulo 12, versículo 14:

Mas por cuanto con este asunto hiciste blasfemar a los enemigos de Jehová, el hijo que te ha nacido ciertamente morirá. (2 Samuel 12:14)

Natán predijo que el hijo de David moriría, y como nos damos cuenta, esto ocurrió. Pero más tarde David explicó a la gente de su corte lo que estaba pensando después de que Natán había dado su predicción, pero antes de que el niño hubiera muerto. El dijo estas palabras en 2 de Samuel 12, versículo 22:

Viviendo aún el niño, yo ayunaba y lloraba, diciendo: ¿Quién sabe si Dios tendrá compasión de mí, y vivirá el niño? Mas ahora que ha muerto, ¿para qué he de ayunar? ¿Podré yo hacerle volver? Yo voy a él, más él no volverá a mí. (2 Samuel 12:22)

En lugar de aceptar la palabra profética como inevitable, David todavía se preguntó si la predicción podría ser impedida por medio de la oración y el arrepentimiento. Sus esfuerzos no funcionaron, porque su hijo de todas maneras murió, pero la actitud de David es clara. Hasta que el niño murió, David tenía una esperanza. La esperanza de "¿Quién sabe?"

De manera similar, el profeta Jonás le dijo a la ciudad de Nínive que el juicio estaba por venir. En el capítulo 3, versículo 4 de su libro, leemos esta predicción:

De aquí a cuarenta días Nínive será destruida. (Jonás 3:4)

Una vez más, pudimos haber esperado que el pueblo de Nínive aceptara simplemente la predicción del profeta como inevitable, pero no lo hicieron. En lugar de esto, respondieron como David lo hizo. En Jonás capítulo 3, versículo 9, el rey de Nínive dijo:

¿Quién sabe si se volverá y se arrepentirá Dios, y se apartará del ardor de su ira, y no pereceremos? (Jonás 3:9)

En una tercera ocasión, la misma reacción a la profecía se lleva a cabo. En Joel capítulo 2, versículos 1 al 11, el profeta anunció que un juicio terrible estaba viniendo en contra de Jerusalén. Sin embargo, Joel animó a sus lectores a arrepentirse y a ayunar. Su razón para alentar el arrepentimiento y el ayuno se aclara en el capítulo 2 versículo 14. Allí, leemos estas palabras:

¿Quién sabe si volverá y se arrepentirá y dejará bendición tras de él? (Joel 2:14)

Joel estaba convencido que, en tanto que su predicción no fuera cumplida completamente, era bueno que la gente buscara el perdón de Dios porque nadie podía saber exactamente cómo reaccionaría Dios a la contingencia histórica. ¿Qué nos enseñan estas reacciones de "¿Quién sabe?" acerca de los creyentes del Antiguo Testamento?

Los creyentes del Antiguo Testamento no pensaban que las predicciones proféticas sellaban sus destinos. Sino más bien, siempre creyeron que era posible que las eventualidades históricas – especialmente la eventualidad de la oración – tuviera un efecto significativo en el modo en que se cumplían las profecías.

La reacción de "¿Quién sabe?" nos guía a un entendimiento más amplio del objetivo de la profecía del Antiguo Testamento. Los profetas esperaban una reacción doble a sus predicciones.

Reacción Doble

Por un lado, los profetas sabían que había una manera de asegurar que un juicio amenazante se llevara a cabo, o fuera peor. Esto era ignorar la advertencia de una predicción y permanecer en rebelión en contra de Dios. Al mismo tiempo, cuando los profetas anunciaron que Dios había decidido enviar un juicio de pacto en contra de Su pueblo, ellos querían que la gente se dirigiera a Dios con la esperanza de que el juicio fuera eliminado. El arrepentimiento y confianza en Jehová era la única esperanza para evitar el juicio de Dios. Por otro lado, cuando los profetas daban oráculos de bendición, también querían incitar reacciones de sus lectores. Podían estar seguros que la rebelión flagrante en contra de Dios podía quitar la predicción de bendición y reemplazarla por juicio, pero una continua vida de fidelidad traería con seguridad la bendición prometida.

Dicho simplemente, los profetas dieron sus predicciones de juicio y bendición para animar a sus oyentes a buscar evitar el juicio y acelerar las bendiciones de Dios por sus acciones. De esta manera, el objetivo de las predicciones proféticas no fue principalmente para pronosticar, sino para activar al pueblo de Dios al servicio del Señor.

CONCLUSIÓN

Así que hemos visto cuatro tópicos en esta lección sobre el propósito de las predicciones. Primero, tocamos la soberanía divina sobre la historia, después las predicciones y contingencias; tercero, vimos la seguridad de las predicciones; y después finalmente, los objetivos de las predicciones.

Los conceptos que hemos tocado en esta lección son absolutamente esenciales para el entendimiento de la profecía del Antiguo Testamento. Los profetas del Antiguo Testamento no estaban trabando de hablar por adelantado acerca de la historia de tal manera que la gente pudiera saber simplemente qué iba a pasar en el futuro. Estaban activando al pueblo a buscar la misericordia de Dios de tal manera que pudieran evitar el juicio y encontrar las bendiciones de Dios. Al leer la profecía del Antiguo Testamento, debemos ser activados para buscar la bendición de Dios y también para evitar Su juicio.