Análisis Literario de los
Profetas

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Lección 6: Análisis Literario de los Profetas

Esta lección examina tres tipos diferentes de literatura dentro de la profecía del Antiguo Testamento: Narraciones históricas, esto es, historias que informan acontecimientos que ocurrieron en la vida de los profetas. Segundo, comunicación con Dios, pasajes que informan las alabanzas y las oraciones de los profetas cuando se dirigían a Dios; y tercero, comunicación con las personas, los discursos que los profetas dirigieron a sus contemporáneos humanos.

INTRODUCCIÓN

Tengo varios amigos que se han comprometido a leer toda la Biblia en un año. Pero en más de una ocasión, se me han acercado y me han dicho: "Richard, cuando comencé a leer los profetas del Antiguo Testamento, me sentí como perdido en un bosque enorme y oscuro". Lo mismo nos pasa a muchos de nosotros. Comenzamos a pensar que conocemos a los profetas, pero muy pronto nos damos cuenta de que damos vueltas y vueltas por desconocer tanto el terreno de los profetas del Antiguo Testamento. En esta lección, comenzaremos a obtener cierta familiaridad con el terreno de esta parte de la Biblia.

Hemos titulado esta lección: "Análisis Literario de los Profetas". En esta lección, nos enfocaremos en tres tipos diferentes de literatura que encontramos en toda la profecía del Antiguo Testamento. Primero, las narraciones históricas, esto es, historias que informan acontecimientos que ocurrieron en la vida de los profetas. Segundo, comunicación con Dios, pasajes que informan las alabanzas y las oraciones de los profetas cuando se dirigían a Dios; y tercero, comunicación con las personas, los discursos que los profetas dirigieron a sus contemporáneos humanos. El entendimiento de cómo aparecen estos tipos de literatura en los libros proféticos, nos proveerá un mapa que nos llevará a los tesoros que nos aguardan en esta parte de la Biblia. Veamos primero las narraciones históricas.

NARRACIONES HISTÓRICAS

A todos nos gustan las buenas historias. Por eso muchos de nosotros leemos libros y vemos películas. Las historias hacen más que sólo informarnos, también despiertan nuestra imaginación y nos cambian de maneras que a veces son inimaginables. Cuando pensamos en la Biblia, sabemos que hay muchas narraciones o historias en la Biblia. Usualmente pensamos en las historias de Génesis o Éxodo, pero debemos notar que también hay muchas narraciones aun en los libros proféticos del Antiguo Testamento.

Las narraciones históricas dominan absolutamente el terreno de varios libros proféticos. El primero en la lista es el libro de Jonás; de principio a fin, nos cuenta la historia de Jonás y su ministerio en la ciudad del Nínive. Una porción grande del libro de Daniel también es una narración histórica. Las visiones y profecías de Daniel están puestas en el contexto de acontecimientos históricos. Además de estos, hay varios capítulos del libro de Jeremías y Ezequiel que también son relatos históricos. Y en menor medida, aparecen narraciones por aquí y por allá en libros como Oseas, Amós e Isaías.

Al estudiar los profetas, debemos estar siempre al tanto de las narraciones históricas. Estas constituyen partes importantes de muchos libros.

Exploraremos el papel que cumplen las narraciones históricas en la profecía, enfocándonos en dos aspectos: Primero, los tipos de narraciones que encontramos, y segundo, el contenido de estas narraciones. Consideremos primero los tipos de narraciones que encontramos en los libros proféticos.

Tipos de Narraciones

La profecía del Antiguo Testamento presenta dos tipos básicos de narraciones: biografía y autobiografía.

Biografía

Como estos mismos términos indican, las biografías son relatos hechos desde la perspectiva de una tercera persona y autobiografía son relatos hechos en primera persona singular. En algunos casos aparecen en el mismo libro relatos biográficos y autobiográficos.

Por ejemplo los primero seis capítulo de Daniel informan varios acontecimientos de la vida de Daniel desde el punto de vista de una tercera persona. En el capítulo 1 leemos del entrenamiento de Daniel en Babilonia. En el capítulo 2, vemos el sueño de la gran estatua que tuvo Nabucodonosor y la interpretación de Daniel. El capítulo 3 es la historia del famoso horno ardiente. En el capítulo 4 encontramos el sueño del árbol que tuvo Nabucodonosor y la interpretación de Daniel. Luego, el capítulo 5 narra la escritura en la pared que vio Belsasar. El capítulo 6 es el relato de Daniel en el foso de los leones. Todos estos capítulos tienen la forma de una biografía. Son narraciones hechas en tercera persona acerca del profeta del Antiguo Testamento llamado Daniel.

Autobiografía

Aunque los primeros seis capítulos son biográficos, los capítulos desde el siete hasta el doce toman la forma de una autobiografía. Algunas introducciones cortas comienzan cada sección, pero el terreno es dominado por relatos hechos en primera persona singular.

Daniel, con sus propias palabras, relata lo que le ocurrió. El capítulo 7 informa el episodio de Daniel y las cuatros bestias. En el capítulo 8, Daniel habla de su visión del carnero y el macho cabrío. El capítulo 9 es el relato autobiográfico de la oración de Daniel para que los exilados regresaran a la tierra. Los capítulos 10 al 12 son un relato de las visiones de Daniel sobre el futuro del pueblo de Dios.

Al estudiar la profecía del Antiguo Testamento, encontraremos muchas biografías y muchas autobiografías, y siempre debemos darnos cuenta de estos géneros cuando los encontremos. Los escritores del Antiguo Testamento escribieron en forma de narración para enseñarnos indirectamente sus lecciones. Y si pasamos por alto estos géneros literarios, nos perderemos del mensaje importante que quieren darnos.

Ya que hemos visto que las narraciones históricas son una parte vital de los libros proféticos, estamos ahora en la posición para hacernos otra pregunta: ¿Cuál fue el contenido básico de estos registros históricos?

Contenido Básico

A través de todos los profetas podemos notar que las narraciones se enfocan en cuatro direcciones básicas: Primero, el llamado del profeta; segundo, acciones simbólicas; tercero, informe de visiones; y cuarto, trasfondo histórico.

Llamado del Profeta

El llamado del profeta es un informe del momento cuando Dios comisiona al profeta para hablar por Él. Este tipo de registro aparece en varios pasajes importantes. Por ejemplo, Isaías capítulo 6 informa el llamado que Dios hizo a Isaías. Jeremías capítulo 1 narra cómo Dios llama a Jeremías a representar el pacto de Dios. Similarmente, en Ezequiel capítulo 2 vemos que Dios llamó a Ezequiel de una manera muy especial. En cada uno de estos pasajes encontramos historias o narraciones y notamos la humildad del profeta ante Dios y cómo los profetas estaban seguros de que Dios había autorizado su ministerio.

Las historias del llamado de los profetas estaban diseñadas para validar o para demostrar que Dios había llamado a los profetas para cumplir Su voluntad. Esto era muy importante porque los profetas a veces decían cosas que no eran muy atractivas o fácilmente aceptables, y siempre debemos recordar que estas historias validaban que Dios había llamado a estos hombres para servirle. Al estar estudiando los profetas encontraremos cosas que no nos gustan o no queremos aceptar, pero debemos recordar que los profetas fueron llamados por Dios.

Las narraciones históricas de los libros proféticos también se enfocan en las acciones simbólicas de los profetas.

Acciones Simbólicas

Muchas veces Dios llamó a sus emisarios a realizar ciertas acciones que tenían un valor simbólico para sus ministerios. Por ejemplo, en Jeremías capítulo 13, se le dijo al profeta que enterrara un cinto de lino hasta que se pudriera para ilustrar la corrupción de Judá. En el capítulo 19, se le dijo a Jeremías que comprara una vasija de barro y que la quebrara en la presencia de los ancianos como un símbolo de lo que le iba a pasar a Judá. En el capítulo 32, Dios le dijo a Jeremías que comprara una heredad y que guardara el título de propiedad como una señal para el pueblo de Dios de que un día Dios los traería de nuevo a la tierra.

Estos ejemplos del libro de Jeremías son sólo algunos de los muchos ejemplos de acciones simbólicas que se narran en los libros proféticos. Los libros tales como Oseas y Ezequiel están llenos de este tipo de acontecimiento. En el Antiguo Testamento, el pueblo de Dios podía ver con sus ojos lo que Dios estaba diciendo a través de sus profetas. Y cuando leemos estos registros también nosotros podemos ver con nuestros ojos lo que Dios estaba diciendo a través de los profetas.

Además de las narraciones de los llamados de los profetas y las acciones simbólicas, también encontramos un tercer tipo de narración histórica en los libros proféticos: Informes de visiones.

Informes de Visiones

Los informes de visiones son aquellos pasajes en los que el profeta describe un encuentro visual con Dios. Una serie importante de informes de visiones aparece en Amós capítulo 7 versículos 1 al 9. Este pasaje realmente es el informe de tres visiones. Primero, en el capítulo 7 versículos 1 al 3, el Señor le muestra a Amós una plaga de langostas que estaba a punto de destruir a Israel del Norte. Pero Amós ofreció una respuesta a esta visión. En el capítulo 7 versículo 2 dice:

Señor Jehová, perdona ahora; ¿quién levantará a Jacob, porque es pequeño? (Amós 7:2)

Amós tenía la preocupación de que ni siquiera un remanente sobreviviría a una plaga tan terrible. En el versículo 3, Dios decide no enviar las langostas. De manera muy parecida, en los versículos del 4 al 6, Dios le permite a Amós ver como decretaba un incendio para consumir la tierra de Israel del Norte. Amós respondió de nuevo y clamó al Señor en el versículo 5:

Señor Jehová, cesa ahora; ¿quién levantará a Jacob, porque es pequeño? (Amós 7:5)

Otra vez, en el versículo 6, Dios da marcha atrás. Luego, se informa una tercera visión en Amós capítulo 7 versículos 7 al 9. En esta ocasión Amós vio a Dios sobre un muro y con una plomada de albañil. Estaba midiendo el muro para ver si estaba torcido y necesitaba ser derrumbado. Esta plomada simbolizaba el hecho de que Dios iba a juzgar a cada individuo de entre el pueblo y destruiría sólo a aquellos que se habían rebelado. Amós ya no tuvo nada que decir acerca de esta visión. El sabía que sería hallado algún hombre justo y sobreviviría.

Los libros proféticos están llenos de informes visuales como éste. Seguramente recordarán el capítulo 1 de Ezequiel cuando vio el gran trono y carruaje de Dios. También recordamos las muchas visiones de Daniel el profeta. Los informes de visiones nos hacen ser conscientes del origen divino de la palabra profética.

Además de los llamados de los profetas, las acciones simbólicas y los informes de visiones, varios relatos de los libros proféticos simplemente nos proveen de un trasfondo histórico.

Trasfondo Histórico

Estos tipos de narraciones aparecen esparcidas por aquí y por allá en los profetas. Un ejemplo importante de este enfoque en el trasfondo histórico es lo que aparece en Isaías, capítulos 7 al 8. Estos capítulos proveen el contexto histórico de la predicción muy conocida de Isaías capítulo 7 versículo 14. En Isaías capítulo 7 versículo 14 leemos estas palabras:

He aquí que la virgen concebirá, y dará a luz un hijo, y llamará su nombre Emanuel. (Isaías 7:14)

Muchas veces, los cristianos erróneamente no le prestan debida atención a la narración que rodea este versículo. Es decir, la narración de los capítulos 7 y 8 de Isaías. Estos capítulos proveen un contexto histórico para la palabra profética de Isaías.

En Isaías capítulo 7 versículos 1 al 2, averiguamos que Isaías se dirigía a Acaz, cuando éste estaba aterrado por las amenazas de Siria y de Israel del Norte. Estas naciones querían que se les uniera en la coalición en contra del imperio de Asiria. Así que en los versículos del 3 al 11, la narración nos indica que Isaías le dio una advertencia a Acaz. La advertencia fue que él no debía temer a ninguna de estas naciones, sino que debía confiar en Jehová, quien lo libertaría. Pero en el versículo 12, vemos que Acaz se rehusó a confiar en Dios, por lo que vemos en los versículos 13 al 18 que la narración explica cómo Isaías reprendió a Acaz y le anunció que Dios iba a juzgar a Judá a través del imperio asirio.

Esta narración histórica fue diseñada para proveer un contexto o trasfondo histórico para las profecías de Isaías en este pasaje. Podemos esperar entender correctamente las predicciones de Isaías si las ponemos dentro del contexto de esta narración histórica.

Cuando leemos la profecía del Antiguo Testamento y nos encontramos con una historia debemos hacernos estas preguntas: ¿Es ésta una narración del llamado del profeta? ¿Estamos leyendo un informe de una acción simbólica? ¿Es éste un informe de una visión? ¿O simplemente es una narración que nos provee un trasfondo histórico de la profecía? Al hacernos estas preguntas, seremos capaces de entender pasajes que, de otra manera, estarían ocultos para nosotros.

Hasta ahora en nuestra lección sobre la literatura profética, hemos notado que los profetas incluyeron narraciones históricas en sus libros, ahora vamos a considerar un segundo tipo de material literario que encontramos en esta parte de la Biblia: La comunicación del profeta con Dios.

COMUNICACIÓN CON DIOS

Los profetas del Antiguo Testamento fueron hombres y mujeres que amaban al Señor, por lo que sus vidas estuvieron llenas de oración. Pero también debemos recordar que ellos amaban sus Biblias y aprendieron a orar en base a sus Biblias. Así es que descubrimos que los profetas del Antiguo Testamento oraban a Dios de la misma manera en la cual los salmistas oraban al Señor. En los libros proféticos podemos encontrar todo el espectro de tipos imaginables de oración.

Para decir las cosas sencillamente, hablaremos de los extremos del ámbito de oraciones que encontramos en los profetas. Hablaremos primero de las oraciones de lamento y luego de las oraciones de alabanza. Cuando los profetas hablaban con Dios, abrían sus corazones delante de él a través de todo el ámbito del dolor al gozo. Veamos primero cómo se expresaban los profetas a Dios a través de oraciones de lamento.

Oraciones de Lamento

Desafortunadamente muchos cristianos no están familiarizados con el tipo de oración que denominamos lamento. Los lamentos son aquellas oraciones que expresan al Señor decepción, tristeza y confusión. En nuestros días, muchos cristianos piensan que no es apropiado orar de esta manera. Pero descubrimos que los profetas del Antiguo Testamento nos dicen que este tipo de oración es parte vital de nuestras vidas con el Señor. Los profetas ofrecen su confusión, su decepción y su tristeza a Dios a través de la oración.

Los lamentos aparecen en los profetas. Jeremías, Lamentaciones y Habacuc son conocidos especialmente por sus lamentos extensos. Pero este tipo de oración aparece en muchos libros proféticos; de hecho, el libro de Hageo es el único libro que no tiene ningún pasaje que esté relacionado con los lamentos.

La frecuencia con la que encontramos lamentos en los profetas nos indica que ésta era una parte importante del ministerio profético. Los profetas ofrecían sus preocupaciones al Señor a través de lamentos porque estaban enfrentando uno de los peores momentos de la historia del pueblo de Dios. Para explorar cómo aparecen los lamentos en los libros proféticos, es útil darse cuenta de que los profetas usualmente se lamentaban acerca de dos temas diferentes: Primero, del pecado del pueblo de Dios y segundo, del juicio de Dios por el pecado.

Pecado del Pueblo

Una de las mejores maneras de ilustrar estos dos temas del lamento profético es considerar los lamentos en el libro de Habacuc. Habacuc ministró poco antes y durante la crisis babilónica en Judá. Por esta razón, Habacuc le habló a Dios acerca de dos grandes problemas. Por un lado, en el capítulo 1versículos 2 al 4 se lamentó por los pecados de Israel y por la manera en la que Israel se había rebelado en contra de Dios. Luego, se lamentó por la dureza del juicio de Dios en la agresión de los babilonios.

Debemos comenzar considerando el lamento del profeta por los pecados del pueblo de Dios. En los primeros versículos de su libro, Habacuc reflexiona sobre los pecados del pueblo de Dios y clama a Dios. En Habacuc 1 versículo 2 leemos:

¿Hasta cuándo, oh Jehová, clamaré, y no oirás; y daré voces a ti a causa de la violencia, y no salvarás? (Habacuc 1:2)

Habacuc estaba profundamente contrariado por el hecho de que Dios no había escuchado sus oraciones por la condición moral de Judá. Como muchos otros profetas, Habacuc estaba muy preocupado por la injusticia desenfrenada que reinaba en la tierra. Por eso leímos el capítulo 1 versículo 4:

Por lo cual la ley es debilitada, y el juicio no sale según la verdad; por cuanto el impío asedia al justo, por eso sale torcida la justicia. (Habacuc 1:4)

Habacuc estaba contrariado porque Dios no había reaccionado con juicio en contra del pecado de Su pueblo. Se sentía frustrado y desamparado. Esta primera oración en Habacuc ilustra cómo los profetas expresaban sus corazones al Señor. Cuando veían el dolor y el sufrimiento del pueblo de Dios, clamaban a Dios y llamaban a los demás a clamar a Dios a través de lamentos.

Como hemos visto, Habacuc clamó a Dios para que castigara a la gente de Judá por sus pecados. Y cuando leemos el libro de Habacuc, encontramos que en el capítulo 1versículos 5 al 11, Dios le responde diciendo que castigaría pronto la maldad de Judá. Como leemos en Habacuc capítulo 1 versículo 6:

Porque he aquí, yo levanto a los caldeos, nación cruel y presurosa, que camina por la anchura de la tierra para poseer las moradas ajenas. (Habacuc 1:6)

Dios prometió que iba a responder la petición de juicio que hacía el profeta en contra de los practicantes de la injusticia en Judá. Dios cumplió su palabra y envió a los babilonios como un juicio del pacto, quienes subyugaron a Judá y maltrataron al pueblo de Dios. Una vez que Dios ya había actuado en juicio, Habacuc miró la situación de nuevo y expresó un segundo tipo de lamento que es común en los libros proféticos: Los lamentos por el juicio de Dios.

Juicio

Escuchemos como Habacuc ora por los sufrimientos de Judá. En el capítulo 1 versículo 13 dice:

Muy limpio eres de ojos para ver el mal, ni puedes ver el agravio; ¿por qué ves a los menospreciadores, y callas cuando destruye el impío al más justo que él? (Habacuc 1:13)

El profeta sabía que el pueblo de Dios había pecado terriblemente, pero ahora se da cuenta que los pecados de los babilonios eran aun mayores. El dolor y el sufrimiento bajo los opresores extranjeros compelió a Habacuc a clamar a Dios con un profundo lamento. En respuesta al clamor del profeta, Dios le dijo a Habacuc en el capítulo 2 versículos 2 al 20 que un día él iba a castigar a los babilonios por su opresión. Por ejemplo el capítulo 2 versículo 8 dice estas palabras dirigidas a los babilonios:

Por cuanto tú has despojado a muchas naciones, todos los otros pueblos te despojarán. (Habacuc 2:8)

El lamento de Habacuc por la severidad del juicio de Dios alcanzó el trono celestial y le aseguró que Babilonia sería destruida.

A través de todos los profetas, encontramos que estos siervos del Señor ofrecían oraciones de lamento para llevar sus cargas ante el Señor. Ocasionalmente encontramos que ofrecían lamentos por las naciones gentiles para asegurarle al pueblo de Israel que sus enemigos serían destruidos, pero usualmente ofrecían estas cargas al Señor para que la gente supiera cuan severos habían sido sus pecados y para hacer un llamado al arrepentimiento.

Los lamentos son una de las maneras en las que los profetas se comunicaban con Dios. Ahora debemos considerar el segundo tipo de oración principal que aparece en los profetas: la oración de alabanza a Dios.

Oraciones de Alabanza

Tal y como los Salmos tienen muchos ejemplos de alabanzas a Dios, los profetas también utilizaron esta forma de expresión para hablar con el Señor. Usualmente ofrecían alabanza a Dios por las grandes bendiciones del pacto.

Cuando los profetas veían las cosas buenas que Dios iba a hacer, venían a Él con alabanza. La alabanza a Dios aparece en muchos libros proféticos, pues era un tema muy importante para los profetas. Completemos nuestro estudio de Habacuc, considerando la alabanza a Dios que aparece al final de su libro. Como ya hemos visto, la mayor parte del libro trata de los lamentos del profeta y la respuesta de Dios a sus lamentos. Pero el último capítulo del libro gira del lamento a la alabanza. Después de que Dios había prometido que destruiría a los babilonios por su trato severo hacia el pueblo de Dios, Habacuc ofrece al Señor una alabanza maravillosa.

¿Qué tipo de alabanza encontramos en Habacuc? En los profetas encontramos dos temas que están al centro del escenario con respecto a la alabanza a Dios. Cuando el profeta honra al Señor con alabanza, lo alaba por sus juicios y por sus bendiciones.

Juicio

Cuando vemos el tercer capítulo de Habacuc, notamos que él también siguió esta misma pauta. En Habacuc capítulo 3 versículos 9 al 12 el profeta dice:

Se descubrió enteramente tu arco …El sol y la luna se pararon en su lugar; A la luz de tus saetas anduvieron, Y al resplandor de tu fulgente lanza. Con ira hollaste la tierra, Con furor trillaste las naciones. (Habacuc 3:9-12)

Vemos aquí que el profeta honra a Dios con alabanza por Su habilidad de hollar a las naciones y de destruirlas en juicio. Este tema de alabanza por el juicio de Dios aparece en muchos lugares en los profetas. Por ejemplo el profeta Isaías alaba al Señor en el capítulo 40 versículo 22 en esta manera:

El está sentado sobre el círculo de la tierra, cuyos moradores son como langostas; El extiende los cielos como una cortina, los despliega como una tienda para morar. El convierte en nada a los poderosos, y a los que gobiernan la tierra hace como cosa vana. (Isaías 40:22)

Cuando encontramos pasajes que honran a Dios por su juicio, a menudo lo sentimos un poco extraño. Los cristianos, hoy día, piensan que sólo debemos alabar al Señor por sus bendiciones en la tierra. Pero la realidad es ésta; el mundo persigue al pueblo de Dios, y cuando Dios juzga a aquellos que persiguen a Su pueblo, el pueblo de Dios debe alabarlo. Los profetas entendían esto y por eso alababan a Dios por Sus juicios.

Esta interconexión entre el juicio y la bendición nos lleva al segundo enfoque de la alabanza de los profetas.

Bendiciones

Los profetas a menudo alababan al Señor, no sólo por Sus juicios, sino también por Sus muchas bendiciones para con Su pueblo. Por ejemplo, el profeta Habacuc declara explícitamente porqué alaba a Dios por Su poder y juicio. En el capítulo 3 versículos 12 al 13 leemos:

Con ira hollaste la tierra, Con furor trillaste las naciones. Saliste para socorrer a tu pueblo, Para socorrer a tu ungido. (Habacuc 3:12-13)

Habacuc vio que un día Dios iba a juzgar a los impíos, liberaría al pueblo de Israel e iba a restaurar la casa de David. Habacuc vio estas cosas y alabó a Dios por Sus bendiciones.

De una manera semejante, el profeta Isaías también honra a Dios al citar las palabras de Dios de alabanza a Él mismo. En Isaías capítulo 44 versículo 24 aparecen estas palabras:

Así dice Jehová, tu Redentor, que te formó desde el vientre: Yo Jehová, que lo hago todo, que extiendo solo los cielos, que extiendo la tierra por Mí mismo. (Isaías 44:24)

Luego en el capítulo 44 versículo 26, el profeta continúa diciendo:

Yo, el que despierta la palabra de su siervo, y cumple el consejo de sus mensajeros; que dice a Jerusalén: Serás habitada; y a las ciudades de Judá: Reconstruidas serán, y sus ruinas reedificaré. (Isaías 44:26)

El profeta no sólo ofrece oraciones de tristeza y lamento, sino también alabanzas a Dios. Cuando los lectores originales leyeron estas palabras, también fueron llevados a alabar a Dios. Cuando escuchamos al profeta hablar de palabras de alabanza al Señor por Sus bendiciones y Sus juicios, nosotros también debemos unirnos a ellos en la alabanza a Dios.

Hasta este punto de la lección hemos visto que los libros proféticos contienen narraciones históricas y comunicaciones del profeta con Dios. Ahora veremos la tercera categoría principal de literatura que encontramos en los profetas del Antiguo Testamento: La comunicación con las personas.

COMUNICACIÓN CON LAS PERSONAS

Aunque es importante saber que los profetas incluyeron en sus materiales relatos históricos y oraciones, estos géneros literarios no cumplen el propósito principal por el cual Dios llamó a Sus profetas. Dios llamó a Sus profetas para que fueran Sus emisarios; para hablar a los reyes y a la gente de la comunidad visible del pacto. Por eso, la gran mayoría de Sus palabras son mensajes de Dios para la gente. Por eso ahora debemos explorar este tipo de género encontrado en el material profético.

Dividiremos en tres partes nuestro examen de la comunicación del profeta con las personas: discursos de juicio, discursos de bendición y discursos mezclados o en el medio de estos dos extremos. Veamos primero a algunos de los modos en los que los profetas del Antiguo Testamento anunciaban las palabras de juicio a las personas del pacto.

Discurso de Juicio

La investigación reciente de los libros proféticos y las comparaciones con la literatura de otras culturas ha revelado que los profetas del Antiguo Testamento usualmente decían sus discursos a las personas en forma típicas o pautas. Estas pautas de discurso son flexibles y pueden ser adaptadas a situaciones diferentes por diferentes personas. Pero tres tipos de discursos principales eran usados para anunciar el juicio del pacto de Dios: oráculos de juicio, oráculos de aflicción y litigios. Veamos primero los oráculos de juicio.

Oráculos de Juicio

Los oráculos de juicio son los tipos de discurso más simple que aparecen en los profetas del Antiguo Testamento. Un oráculo de juicio típico tiene dos componentes principales: Primero, hay una acusación en la que el profeta llama la atención hacia los pecados del pueblo de Dios; segundo, hay una sentencia, en la que el profeta anuncia qué tipo de maldición del pacto experimentará el pueblo por sus pecados. Algunas veces estos dos componentes se presentan en orden inverso o el profeta alterna entre el uno y el otro. En algunas ocasiones el oráculo de juicio se abrevia, teniendo sólo una acusación o la sentencia. Pero la mayoría de la veces, los profetas siguen esta pauta de primero la acusación y luego la sentencia. Por ejemplo, el profeta Amós expresó un oráculo de juicio en contra de Samaria en Amós capítulo 4 versículos 1 al 3. El comenzó con una acusación en contra de las mujeres ricas y glotonas de Samaria. En el capítulo 4 versículo 1 leemos:

Oíd esta palabra, vacas de Basán, que estáis en el monte de Samaria, que oprimís a los pobres y quebrantáis a los menesterosos, que decís a vuestros señores: Traed, y beberemos. (Amós 4:1)

Vemos aquí que Amós acusa a las mujeres de Samaria de perjudicar a los pobres de Israel del Norte. En lugar de llenar las necesidades de los pobres, simplemente llaman a sus esposos para satisfacer su gula. De una manera que es común en los oráculos de juicio, Amós capítulo 4 versículos 2 al 3 enseguida anuncia la sentencia en contra de las que habían quebrantado esta responsabilidad del pacto. Amós dice:

Jehová el Señor juró por su santidad: He aquí, vienen sobre vosotras días en que os llevarán con ganchos, y a vuestros descendientes con anzuelos de pescador; y saldréis por las brechas una tras otra, y seréis echadas del palacio, dice Jehová. (Amós 2-3)

En resumen, Amós predijo que Samaria sería destruida y que estas mujeres ricas serían llevadas al cautiverio. Además de los oráculos de juicio, los profetas del Antiguo Testamento a menudo anunciaron las maldiciones del pacto en una pauta conocida con el nombre de oráculos de aflicción.

Oráculos de Aflicción

Los oráculos de aflicción eran muy similares a los oráculos de juicio, pues comenzaban con una acusación y luego seguía una sentencia. La diferencia principal que tienen estos oráculos es que inician con una expresión de aflicción que en español se traduce como "Ay". Un ejemplo de un oráculo de aflicción aparece en Isaías capítulo 5 versículos 8 al 10. Allí el profeta anuncia que la gente ha despojado al pobre al comprar tanta tierra como podían. La expresión "ay" ocurre en Isaías capítulo 5 versículo 8

¡Ay de los que juntan casa a casa! (Isaías 5:8a)

Los profetas no sólo anunciaban las bendiciones sobre su pueblo, sino que también declaraban que Dios traería el juicio de Dios en contra de su pueblo

¡Y añaden heredad a heredad hasta ocuparlo todo! ¿Habitaréis vosotros solos en medio de la tierra? (Isaías 5:8b)

Debemos recordar que en los días de Moisés, Dios estableció que cada familia debía tener la seguridad de una heredad permanente. En los días de Isaías, sin embargo, los ricos de Judá habían violado esta sanción del pacto al comprar todas las propiedades que podían. Así que en Isaías capítulo 5 versículos 9 al 10, el profeta declara la sentencia en contra de estos violadores del pacto:

Ha llegado a mis oídos de parte de Jehová de los ejércitos, que las muchas casas han de quedar asoladas, sin morador las grandes y hermosas. Y diez yugadas de viña producirán un bato, y un homer de semilla producirá un efa. (Isaías 5:9-10)

Vemos aquí que, como en muchas otras profecías, el castigo va de acuerdo con el delito. Los ricos habían buscado la seguridad y las ventajas financieras recolectando propiedades, pero Dios se iba a encargar de que sus esfuerzos fueran en vano. Los oráculos de aflicción como este, aparecen en los libros proféticos.

Además de los oráculos de juicio y de aflicción, los profetas también pronunciaron las maldiciones del pacto en la forma de litigios.

Litigios

La palabra hebrea "Rib" a menudo se asocia con esta forma de discurso. Normalmente el término "Rib" significa "contender" o "luchar". Pero tomó un significado especial para los profetas. Indica una contienda legal. Es un término técnico que indica un proceso legal o un litigio que tiene lugar en la corte celestial de Jehová, el Gran Rey.

Ya hemos visto que los profetas a menudo tenían visiones del cielo, del trono celestial de Dios. Y muchas veces, el trono celestial de Dios era visto como un tribunal de justicia, y en consecuencia, se escucha terminología legal. Dios es el fiscal y el juez, los testigos son llamados en contra del pueblo de Dios, y la gente son la parte acusada por Dios. Usualmente, no encontramos en los profetas un litigio detallado, pero muchas veces encontramos lo que podríamos llamar "litigios modificados".

Un "Rib" o litigio puede contener muchos elementos. Como podríamos esperar en cualquier escena de un juicio legal, hay un citatorio para el juicio. Los testigos son identificados; luego, Dios menciona cuán bueno ha sido para con el acusado, y se dan cierto tipo de respuestas, a veces por el profeta mismo. Luego viene la acusación de Dios, seguida de la sentencia. Uno de los mejores ejemplos de un litigio completo aparece en Miqueas capítulo 6 versículos 1 al 16. Escuchamos el citatorio para el juicio en el vers. 1:

Oíd ahora lo que dice Jehová: Levántate, contiende contra los montes, y oigan los collados tu voz. (Miqueas 6:1)

Luego, en el versículo 2 se dirige a los testigos:

Oíd, montes, y fuertes cimientos de la tierra, el pleito de Jehová. (Miqueas 6:2)

Luego de estas palabras a los testigos, Dios le recuerda a Su pueblo de su bondad hacia ellos, en el versículo 3 leemos estas palabras:

Pueblo mío, ¿qué te he hecho, o en qué te he molestado? Responde contra mí. (Miqueas 6:3)

Luego, Miqueas el profeta habla en nombre del pueblo respondiendo humildemente la pregunta de Dios en los versículos 6 al 8. El dice en el versículo 6:

¿Con qué me presentaré ante Jehová, y adoraré al Dios Altísimo? (Miqueas 6:6)

Luego admitiendo la culpabilidad de la nación, Miqueas concluye esto en el versículo 8:

Oh hombre, Él te ha declarado lo que es bueno, y qué pide Jehová de ti: solamente hacer justicia, y amar la misericordia, y humillarte ante tu Dios. (Miqueas 6:8)

Seguidamente de la respuesta del profeta, encontramos acusaciones en los versículos 8 al 12 y la sentencia en los versículos 13 al 16. Los litigios, similares a los de este pasaje, aparecen en los profetas como una de las formas en las que Dios acusa y amenaza a Su pueblo con el juicio.

Como hemos visto, los profetas no sólo anunciaban el juicio de Dios en contra de Su pueblo, sino que también declaraban que Dios traería bendiciones sobre Su pueblo.

Discurso de Bendiciones

Básicamente hay dos maneras en las que los profetas anunciaban las bendiciones de Dios para Su pueblo. Por un lado, los profetas declaraban el juicio en contra de los enemigos del pueblo de Dios. Por otro lado, anunciaban las bendiciones que vendrían directamente sobre el pueblo de Dios.

Primero veamos cómo los juicios sobre los enemigos se convierten en una bendición para el pueblo de Dios. A través de toda la historia de Israel, las naciones extranjeras causaban problemas para el pueblo de Dios. Una de las maneras en las que Dios anunciaba grandes regalos y bendiciones para Su pueblo era a través de que los profetas declararan juicios en contra de estos enemigos.

Juicio Contra Enemigos

Por lo que encontramos oráculos de juicio, oráculos de aflicción y litigios dirigidos en contra de los pueblos gentiles enemigos. Por ejemplo en Nahúm capítulo 3 versículo 1 leemos estas palabras en contra de Nínive:

¡Ay de ti, ciudad sanguinaria, toda llena de mentira y de rapiña, sin apartarte del pillaje! (Nahúm 3:1)

Los oráculos de juicio, de aflicción y los litigios en contra de las naciones gentiles cumplían un doble propósito: declaraban que Dios iba a destruir a los enemigos de Israel, pero también tenían el propósito positivo de asegurarle a Israel que Dios salvaría a Su pueblo.

Además de anunciar el juicio en contra de los enemigos, los profetas también traían esperanza para Israel declarando oráculos de bendición.

Oráculo de Bendiciones

Los anuncios de bendición son muy flexibles en cuanto a su forma y tienen muchas variaciones, pero se repite muchas veces una pauta básica.

Primero, aparece una introducción y luego se da la razón de la bendición que se mencionará; luego los oráculos amplían en qué consistirá la bendición. Por ejemplo, el profeta Jeremías anunció las bendiciones para los recabitas en el capítulo 35 versículos 18 al 19. Encontramos la introducción en la primera parte del versículo 18:

Así ha dicho Jehová de los ejércitos, Dios de Israel. (Jeremías 35:18a)

A esta fórmula introductoria le sigue la mención de la razón por la cual Dios dará la bendición a Su pueblo. En la segunda parte del versículo 18 leemos:

Por cuanto obedecisteis al mandamiento de Jonadab vuestro padre, y guardasteis todos sus mandamientos, e hicisteis conforme a todas las cosas que os mandó. (Jeremías 35:18b)

En el versículo 19 encontramos el anuncio de la bendición:

No faltará de Jonadab, hijo de Recab, un varón que esté en mi presencia todos los días. (Jeremías 35:19)

Otro oráculo de bendición muy conocido está en Jeremías capítulo 31 versículos 31 al 34. Primero Dios anuncia la bendición en los versículos 31 al 33. En el versículo 31 leemos:

He aquí que vienen días, dice Jehová, en los cuales haré nuevo pacto con la casa de Israel y con la casa de Judá. (Jeremías 31:31)

El profeta anuncia la bendición de un nuevo pacto que vendrá cuando Israel sea restaurado del exilio. En Jeremías capítulo 31 versículo 34 encontramos la razón de esta bendición:

Porque perdonaré la maldad de ellos, y no me acordaré más de su pecado. (Jeremías 31:34)

La gracia y el perdón de Dios son la base de la promesa del nuevo pacto.

Como hemos visto, los profetas tenían discursos típicos que cubrían tanto las bendiciones como las maldiciones de Dios. Pero muchas veces encontramos en los profetas lo que podríamos llamar discursos mezclados.

Discursos Mezclados

Estos discursos mezclados vienen en muchas formas diferentes por lo que nosotros sólo podemos considerar unos cuantos. Pero lo que debemos recordar es que estos discursos mezclados tenían la potencialidad de referirse a las bendiciones de Dios o a las maldiciones de Dios.

Oráculos de Juicio-Salvación

Primero hablemos de los oráculos de juicio y salvación en los que, en el mismo discurso, se ofrece juicio para algunos y salvación para otros. Isaías capítulo 57 versículos 14 al 21 es un buen ejemplo de un discurso mezclado con palabras de juicio para los malvados y salvación para los justos.

Llamado al Arrepentimiento

Adicionalmente, muchas veces los profetas llamaron a la gente al arrepentimiento, advirtiéndoles del juicio y ofreciendo bendiciones para aquellos que se arrepintieran. Un ejemplo de un llamado al arrepentimiento puede encontrarse en Isaías capítulo 55 versículos 6 al 13. Allí el profeta llama al pueblo a arrepentirse de sus malos caminos.

Llamado a la Guerra

En otras ocasiones, los profetas llamaban a las personas a la guerra. Estos llamados están mezclados porque pueden ser llamados a la victoria o a la derrota. Por ejemplo en Isaías capítulo 5 versículos 8 al 11 encontramos un llamado a la guerra para prepararse para el ataque del juicio de Dios.

Disputa Profética

Otro ejemplo de discursos mezclados es la "disputa profética". Los profetas entraban en disputas o discusiones con otros profetas. Por ejemplo en Miqueas capítulo 2 versículos 6 al 11, el profeta argumenta en contra de los puntos de vista de los falsos profetas. Las disputas anunciaban, ya sea las bendiciones, o las maldiciones venideras.

Parábolas

Finalmente, los profetas declaraban mensajes mezclados a través del género literario de la parábola. Las parábolas podían ser el anuncio positivo de la gracia de Dios o el anuncio negativo del juicio. Isaías capítulo 5 versículos 1 al 7 es un ejemplo poderoso de una parábola en los profetas; allí el profeta Isaías compara a Israel con una viña.

Encontramos en los profetas muchos tipos de oráculos mezclados. Cuando los encontremos es importante notar que estos discursos puede ser que estén anunciando las bendiciones del pacto o las maldiciones.

CONCLUSIÓN

Hemos visto que la literatura profética contiene muchos tipos de discursos enunciados por los profetas. Además de las narraciones históricas y la comunicación con Dios, los profetas ocuparon la mayor parte de su tiempo trayendo la palabra de Dios a Su pueblo.

Es difícil imaginar que podemos exagerar lo importante que es familiarizarse con los diversos géneros que aparecen en los libros proféticos. Muchas veces nos sentimos perdidos o confundidos cuando leemos los profetas porque no nos damos cuenta de los diferentes tipos de materiales que encontramos allá. Hemos visto que encontramos en los profetas narraciones de relatos históricos y comunicaciones con Dios, al igual que comunicaciones con las personas. Al leer los libros proféticos estando conscientes de estas distinciones de género, podemos avanzar en nuestro entendimiento de lo que significaron en su día y lo que significan para nosotros hoy día.