El Nuevo Pacto y la Aplicación
Moderna

Video de Res Alta | Video de Res Media | Audio

Loading...

INTRODUCCIÓN

Todos hemos tenido experiencias que olvidamos rápidamente, pero algunas experiencias nos impactan tanto que se quedan con nosotros para toda la vida. Quizás, esta experiencia sea cuando venimos a la fe en Cristo, o el día de nuestra boda o la perdida de un ser querido. Cualquiera que sea el caso, cuando pasamos por este tipo de experiencias, cambiamos la manera en las que vemos las cosas, para siempre. Y lo mismo nos sucede como seguidores de Cristo cuando aplicamos las Escrituras a nuestro mundo moderno. Aunque la Biblia nos habla acerca de muchas cosas que Dios ha hecho, la llegada del nuevo pacto en Cristo es un acontecimiento fundamental que cambia la manera en la que entendemos todas las cosas, incluyendo la aplicación de las Escrituras a nuestras vidas hoy en día.

Esta es la novena lección en nuestra serie Él Nos Dio Las Escrituras: Los Fundamentos de la Interpretación, y la hemos titulado "El Nuevo Pacto y La Aplicación Moderna." En esta lección, exploraremos como el nuevo pacto en Cristo debería guiar la forma en la que aplicamos todas las Escrituras en nuestros días.

En la lección anterior, aprendimos cómo debemos analizar el desarrollo de las épocas en el Antiguo Testamento al aplicar la Biblia a nuestras vidas. Y observamos que hay una trama que se sustenta a través de toda la historia bíblica. La Biblia nos enseña que Dios gobierna desde su trono celestial en brillante gloria, y su meta desde el principio ha sido extender su gloria visible desde el cielo hacia la tierra a pesar de todos aquellos que se le oponen. Como criaturas hechas a su imagen, Dios ordenó a los seres humanos llenar la tierra y gobernar sobre ella en preparación para la última demostración de su gloria. Y cuando el resplandor de Dios resplandezca en todo lugar, cada criatura le adorará y le alabará eternamente.

También señalamos que la historia de esta trama bíblica subyacente se desarrolla en seis capítulos principales, o épocas, que se construyeron una sobre la otra acumulativamente: las épocas del pacto de Adán, Noé, Abraham, Moisés, David y el nuevo pacto en Cristo. El carácter acumulativo de este desarrollo de las épocas nos recuerda que el pueblo de Dios nunca debe regresar a servir a Dios de la forma en que lo hizo en el pasado, y nunca debe de olvidar aplicar las lecciones del pasado apropiadamente en sus propios días.

En esta lección, exploraremos El nuevo pacto y la aplicación moderna en dos pasos. Primero, veremos el cumplimiento del nuevo pacto en Cristo. Y segundo, veremos cómo el nuevo pacto debe guiar nuestra aplicación de las Escrituras actualmente. Comencemos con el cumplimiento del nuevo pacto en Cristo.

CUMPLIMIENTO

Generalmente imaginamos cómo serán algunas experiencias específicas aun antes de que sucedan – cómo, ganar una competencia o entrar a una nueva fase de la vida. Pero muchas veces, descubrimos que las experiencias mismas son muy diferentes de lo que esperábamos. Bueno, lo mismo sucedió con el pueblo de Dios en los tiempos bíblicos. Antes de que Cristo viniera, Dios reveló a su pueblo muchas señales de lo que cumpliría a través de Cristo. Pero cuando el nuevo pacto en Cristo finalmente llegó, no fue exactamente como el pueblo se lo había imaginado.

Para ver como sucedió esto, observaremos tres facetas del cumplimiento del nuevo pacto en las Escrituras. Primero, veremos las perspectivas que aparecen en el Antiguo Testamento. Segundo, describiremos las perspectivas que se desarrollaron durante el período intertestamentario. Y tercero, describiremos como el Nuevo Testamento aborda el cumplimiento del nuevo pacto. Comencemos con la perspectiva del Antiguo Testamento sobre el nuevo pacto.

Antiguo Testamento

Las esperanzas del Antiguo Testamento por un nuevo pacto surgieron, de las palabras de Dios dichas por el profeta Jeremías mientras ministraba cerca del tiempo de la destrucción de Jerusalén en el año 586 a. C.

A pesar de los juicios severos que vinieron contra Judá a través del exilió en Babilonia, en Jeremías 31:31 al 34, Dios anunció una gran esperanza para el futuro. Escuchemos lo que dice ahí:

He aquí que vienen días, dice Jehová, en los cuales haré nuevo pacto con la casa de Israel y con la casa de Judá… Daré mi ley en su mente, y la escribiré en su corazón; y yo seré a ellos por Dios, y ellos me serán por pueblo… porque perdonaré la maldad de ellos, y no me acordaré más de su pecado. (Jeremías 31:31-34)

Este pasaje despertó muchas esperanzas maravillosas para el pueblo de Dios. Como leemos en Jeremías 31:31, Dios hará un nuevo pacto con ambos reinos, tanto con el reino del norte: Israel, como con el reino del sur: Judá. El nuevo pacto no fallará porque, como explica el versículo 33, Dios cumplirá el ideal de poner su ley "en sus mentes" y "en sus corazones." Y como también lo indica el versículo 34, estas bendiciones nunca acabarán porque Dios permanentemente "perdonará" y "no se acordará sus pecados." Cuando consideramos estas esperanzas para la era del nuevo pacto, es difícil imaginar algo más grande. En este punto de nuestra lección, queremos ver cómo el Antiguo Testamento trata con el cumplimiento de estas esperanzas del nuevo pacto. Para comenzar, es evidente que Dios inicialmente ofreció conceder estas bendiciones cuando él regresara a Israel del exilio.

Como hemos leído en Jeremías 31:31, simplemente comienza con la vaga expresión "vienen días," pero en el contexto inmediato esta referencia temporal era bastante precisa. Jeremías 31:31 al 34 es parte de un largo segmento del libro de Jeremías generalmente llamado el Libro de Restauración que se extiende desde Jeremías 30:1 hasta el 31:40. Esta sección lleva este nombre porque repasa varias descripciones del exilio y las bendiciones que seguirían después del exilio. Escuchemos lo que dice en Jeremías 30:3, cerca del comienzo del Libro de Restauración:

"Porque he aquí que vienen días, dice Jehová, en que haré volver a los cautivos de mi pueblo Israel y Judá… y los traeré a la tierra que di a sus padres, y la disfrutarán." (Jeremías 30:3)

La expresión "vienen días" aparece en éste versículo así como en el comienzo de la profecía del nuevo pacto en Jeremías 31:31. Y en este versículo la expresión "vienen días" está explícitamente asociada con el tiempo cuando Dios dijo "haré volver a los cautivos de mi pueblo… y los traeré a la tierra que di a sus padres.

En este sentido, es claro que Jeremías 31:31 inicialmente asocia el nuevo pacto con la restauración de Israel a la Tierra Prometida. Desde la perspectiva del Antiguo Testamento, la restauración de Israel tendría lugar en la culminación de la historia en "los postreros días," o en "los últimos días." Eso significaría el establecimiento de un nuevo pacto junto con el regreso de Israel del exilio, la reconstrucción de Jerusalén y su templo, el reino universal del ungido Hijo de David, y la renovación de la creación.

En Jeremías 29:10 al 14, Dios también le reveló a Jeremías cuando debería esperar que esta era del nuevo pacto sucedería. Escuchemos lo que dijo el profeta:

Así dice el Señor: Cuando a Babilonia se le hayan cumplido los setenta años, yo los visitaré; y haré honor a mi promesa en favor de ustedes, y los haré volver a este lugar… Entonces ustedes me invocarán, y vendrán a suplicarme, y yo los escucharé… Yo los reuniré de todas las naciones y de todos los lugares adonde los haya dispersado. (Jeremías 29:10-14 [NVI])

Aquí Dios ofreció la esperanza diciendo que si Israel "le invoca, y viene a suplicarle," entonces Dios los "hará volver" a este lugar a la Tierra Prometida en setenta años. La misma agenda se revela en Jeremías 25:12.

De hecho, en el año 538 a. C. Dios dirigió al Emperador Perso Ciro a ordenar a Israel a regresar a la Tierra Prometida. Por lo que, no es de sorprender que en 2 Crónicas 36:20 al 22, el autor del libro de Crónicas cerrará su libro señalando que los setenta años del exilio de Jeremías se cumplieron en este tiempo.

Pero, ¿qué de las muchas otras bendiciones que estaban por venir en los últimos días, en los días del nuevo pacto? Tristemente, los que regresaron a la Tierra Prometida fallaron en servir a Dios otra vez. Y como resultado, las magníficas bendiciones de un nuevo pacto predicho en Jeremías 31 fueron pospuestas. Esto es precisamente lo que Daniel se enteró en Daniel 9:24 cuando Dios le envió su palabra acerca del cumplimiento de la profecía de Jeremías de los setenta años:

Setenta semanas han sido decretadas sobre tu pueblo y sobre tu santa ciudad, para poner fin a la transgresión, para terminar con el pecado, para expiar la iniquidad, para traer justicia eterna, para sellar la visión y la profecía, y para ungir el lugar santísimo. (Daniel 9:24 [LBLA])

Como este pasaje indica, Dios decretó posponer las mayores bendiciones de los últimos días, de los días del nuevo pacto, por "setenta semanas." Siete veces más largo que los setenta años originales de Jeremías. En ese tiempo, se cumplirían las esperanzas de un nuevo pacto. Las transgresiones se habrían terminado, los pecados terminarían, la expiación sería consumada, la justicia vendría, la visión y la profecía serían selladas, y el Lugar Santísimo sería ungido.

Cuando Daniel está orando acerca de la profecía de Jeremías acerca de los setenta años en el exilio, él está orando: "El tiempo se ha cumplido, Señor, ¿qué está pasando?" y la respuesta que se le da es, que no son sólo setenta años, sino setenta años siete veces, la tierra será compensada por sus días de reposo, por toda la negligencia que ha tenido lugar. Eso nos sugiere algo en términos de la interpretación de las Escrituras, y es que algunas veces está la dimensión en la que Dios hace literalmente lo que prometió, pero también existe la dimensión donde hay algunas otras implicaciones de esto, que son llevadas a cabo proféticamente en el futuro. Por ejemplo, en el libro de Apocalipsis, a menudo tenemos imágenes del Antiguo Testamento que se utilizan de manera distinta a cómo se utilizaron en el Antiguo Testamento. Obviamente el libro de Apocalipsis no está hablando de las mismas plagas que cayeron sobre Egipto, pero tenemos las imágenes de las plagas siendo usadas en Apocalipsis para hacer una comparación de cómo Dios está trayendo su juicio. Por lo que tenemos que estar conscientes de esto cuando leemos las Escrituras, cuando leemos cómo los últimos escritores tratan con escritores antiguos. Es decir hay un sentido en el cual había setenta años de exilio, pero también hay otro sentido que Dios tenía en mente y que Daniel nunca hubiera conocido si no le hubiera sido mostrado por el ángel. [Dr. Craig S. Keener]

Hemos visto que en el Antiguo Testamento, el cumplimiento total del nuevo pacto fue pospuesto debido a la desobediencia del pueblo. Ahora vayamos al período intertestamentario – el tiempo entre el Antiguo y el Nuevo Testamento – y las perspectivas que muchos desarrollaron en Israel respecto al cumplimiento de la profecía de Jeremías, especialmente en los días justo antes del ministerio terrenal de Jesús.

Período Intertestamentario

Era obvio para todos en el primer siglo que la predicción de Jeremías de un nuevo pacto aún no se había cumplido por completo. Los registros del Nuevo Testamento y los descubrimientos arqueológicos indican que diferentes grupos religiosos del pueblo de Israel tenían perspectivas distintas, pero hubo un acuerdo general sobre una serie de cuestiones básicas. Hacia el fin del período intertestamentario, la vasta mayoría de rabinos hablaron de la esperanza de los últimos días, o de la época del nuevo pacto, en términos de dos grandes eras de la historia.

En primer lugar, los rabinos se refirieron a la historia previa y a sus circunstancias actuales como "esta era." La victoria evidente del mal sobre el pueblo de Dios en el exilio dirigió a los rabinos a caracterizar esta era como un tiempo de fracaso, dolor y muerte. En segundo lugar, los rabinos también hablaron de una segunda gran era de la historia, el tiempo de la gloria futura, como "la era por venir." La era por venir era también conocida como "los últimos días," "el reino de Dios," y como la era de un nuevo pacto. Los rabinos esperaban que cuando la era por venir llegara, los propósitos de Dios para la historia serían cumplidos. Él, regresaría a un gran número de su arrepentido y exiliado pueblo, restauraría el trono de David, extendería su reino en toda la tierra, traería juicio contra aquellos que rechazaron someterse a Dios y al hijo de David, y extendería las bendiciones de Abraham a los confines de la tierra. Adicionalmente a esto, la gran mayoría de los rabinos en Israel también pensaron que la transición de ésta era hacia la era por venir, tomaría lugar decisivamente con la aparición del Mesías, el gran hijo de David. El Mesías traería un momento crucial en la historia del mundo, la transición de la derrota a la victoria, del mal a la justicia, de la muerte a la vida eterna y de la oscuridad hacia un mundo lleno de la brillante gloria de Dios.

Con este antecedente del Antiguo Testamento y la perspectiva intertestamentaria en mente, veamos como el Nuevo Testamento explica el cumplimiento de la esperanza de Jeremías de un nuevo pacto.

Nuevo Testamento

Todos sabemos que en su Última Cena con sus discípulos, Jesús levantó la copa y dijo, "Esta copa es el nuevo pacto en mi sangre." También, Pablo se llamó a sí mismo y a sus compañeros "ministros de un nuevo pacto." Y el libro de Hebreos al referirse a Jeremías 31, afirma que los cristianos viven en la era del nuevo pacto. Pero cuando comparamos lo que esta pasando en nuestros días con la descripción del nuevo pacto en Jeremías 31, nos damos cuenta de que aún estamos por ver las promesas del nuevo pacto en su plenitud. La ley de Dios no está perfectamente escrita en nuestras mentes y corazones. La gente en la iglesia aún necesita que se le hable para conocer al Señor.

Todavía se nos manda que pidamos perdón por nuestros pecados. Así que, ¿Cómo podemos estar en la nueva era del pacto cuando muchas de las expectativas de Jeremías aún están por cumplirse? La respuesta está en el misterio de Dios revelado en Cristo, en cómo él va a desplegar el cumplimiento del nuevo pacto.

Diferentes figuras del Nuevo Testamento abordan estos temas de diferentes maneras. Por ejemplo, Jesús, en varias de sus parábolas, anunció que el reino de Dios había comenzado con su ministerio terrenal, gradualmente crecería a través del tiempo, y finalmente alcanzará su culminación cuando él regrese en gloria.

El apóstol Pablo abordó estos temas en lugares como Efesios 3:3 al 5, refiriéndose al hecho de que el misterio de los últimos días se había mantenido escondido de las personas del pasado, pero ahora había sido revelado en Cristo.

Pablo mencionó este misterio también en otros pasajes como Romanos 11:25 y el capítulo 16:25 y 26; y Colosenses 1:26 y 27. En éstos y otros pasajes, Pablo se refiere a diferentes aspectos de la perspectiva cristiana en los últimos días en Cristo como misterios, porque habían estado escondidos a generaciones previas.

En varios lugares de sus cartas, Pablo habla acerca del evangelio o de varios aspectos del evangelio como un misterio, en griego: un musterion. Y por misterio él no quiere decir algo misterioso, alguna cosa nebulosa que repentinamente aparece en escena o un acertijo que nadie puede resolver. Como un académico del Nuevo Testamento lo describió, un misterio para Pablo era algo que Dios escondió a plena vista, algo escondido a plena vista en el Antiguo Testamento. Y es algo que ahora a través de la clarificación de la revelación en la presencia de Cristo, las personas pueden mirar hacia atrás y decir, "¡Oh mira! Mira lo que esta allí." Así que no es que Pablo está presentando algunos aspectos que no están ahí, sino que está diciendo, "Mira lo que no habíamos visto, mira lo que esta allí." Y de muchas maneras, la verdad acerca de la venida del Mesías y acerca de la unidad de los judíos y gentiles está ahí en el Antiguo Testamento, en los Salmos y en Isaías, pero la unidad de todo esto el "mira lo que está allí; mira cómo todas las piezas encajan" esperó hasta que Dios enviara a su Espíritu y diera las promesas del nuevo pacto de las que Pablo habló. [Dr. Robert L. Plummer]
Cuando Pablo está hablando del misterio que se le dio a conocer en Efesios 3, él está hablando del evangelio. El evangelio es un misterio. Eso significa que está escondido a menos que Dios tome una acción explícita para descubrirlo, así que, con respecto al evangelio, es un misterio público. Es un secreto público, por decir. Pero sólo nos puede ser revelado a través de la proclamación del evangelio por el poder del Espíritu Santo. Ahora, cuando Pablo habla de este misterio, como en el caso de Efesios 3, algunas veces está hablando acerca del misterio del cuerpo de Cristo que es llevado a la realidad a través de la proclamación del evangelio. Y ahí en Efesios 3 él esta diciendo, el misterio es que judíos y gentiles se aman entre sí y se unen en una unidad orgánica, en un reino. Esto es asombroso. Él dice que las inalcanzables riquezas de Cristo son proclamadas a estos gentiles descontrolados. Por supuesto, siendo yo un gentil, me alegro que sea para los gentiles también. Pero ese es un misterio, Él es el que une a judíos y gentiles por la sangre de la cruz y por el poder de su Espíritu. [Dr. Sanders L. Willson]

El misterio que Dios reveló a los apóstoles y profetas dio a una perspectiva sobre la era del nuevo pacto que los académicos del Nuevo Testamento generalmente describen como la "escatología inaugurada" o "el ya, pero todavía no." Cualquiera que sea la terminología que escojamos, podemos ver que Jesús y los escritores del Nuevo Testamento enseñaron que en el plan de Dios para los últimos días, el cumplimiento de la era del nuevo pacto tendría lugar en tres etapas principales.

Primero, la inauguración de la era del nuevo pacto fue iniciada en la primera venida de Jesús y en los ministerios de sus apóstoles y profetas. Es por esto que el Nuevo Testamento habla de los días de Jesús y sus apóstoles como "los últimos días."

En Hebreos 1:1 y 2 leemos estas palabras:

Dios, habiendo hablado muchas veces y de muchas maneras en otro tiempo a los padres por los profetas, en estos postreros días nos ha hablado por el Hijo, a quien constituyó heredero de todo, y por quien asimismo hizo el universo. (Hebreos 1:1-2)

Aquí el autor de Hebreos se refiere al tiempo del ministerio terrenal de Jesús y de sus lectores como "estos postreros días." Cómo este pasaje indica, con la inauguración de Jesús del reino, los últimos días prometidos del Antiguo Testamento, habían venido al mundo. El Nuevo Testamento enfatiza que ésta fase inaugural de la era del nuevo pacto incluyó todo lo que Jesús logró en su encarnación, muerte, resurrección, ascensión al cielo y el derramamiento del Espíritu Santo. Éste tiempo especial también incluye los ministerios de los apóstoles y profetas en su trabajo fundamental para la iglesia.

En Efesios 2:19 y 20, Pablo lo expresó así:

Miembros de la familia de Dios, edificados sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, siendo la principal piedra del ángulo Jesucristo mismo. (Efesios 2:19-20)

Segundo, la continuación de la época del nuevo pacto se extiende a través de todo el período de la historia de la iglesia. Durante este tiempo, Cristo extendió la iglesia a través de las naciones mediante la proclamación y la influencia transformadora del evangelio. Es por esto que los escritores del Nuevo Testamento, en lugares como 2 Timoteo 3:1 al 5, designaron todo el período de la historia de la iglesia como los últimos días. Escuchemos lo que dice:

También debes saber esto: que en los postreros días vendrán tiempos peligrosos. Porque habrá hombres amadores de sí mismos, avaros, vanagloriosos, soberbios, blasfemos, desobedientes a los padres, ingratos, impíos, sin afecto natural, implacables, calumniadores, intemperantes, crueles, aborrecedores de lo bueno, traidores, impetuosos, infatuados, amadores de los deleites más que de Dios, que tendrán apariencia de piedad, pero negarán la eficacia de ella. (2 Timoteo 3:1-5)

Los pecados enlistados aquí para "los postreros días" eran pecados que estaban ocurriendo en los días de Pablo, pecados que han seguido ocurriendo a través de la historia y también en la actualidad.

Pablo se refiere al carácter de éste mismo período como un misterio revelado en Cristo en Efesios 3:9 y 10:

Del misterio escondido desde los siglos en Dios… para que la multiforme sabiduría de Dios sea ahora dada a conocer por medio de la iglesia. (Efesios 3:9-10)

En este sentido tenemos razón en tratar a todo el período de la historia de la iglesia como la era del nuevo pacto.

Tercero, los últimos días de la era del nuevo pacto alcanzarán su consumación cuando Cristo regrese y cumpla los propósitos finales de Dios para toda la historia. Es por esto que los autores del Nuevo Testamento describieron la consumación del reino al regreso de Cristo como "los últimos días." En Juan 6:39, Jesús le dijo a sus discípulos:

Y esta es la voluntad del Padre, el que me envió: Que de todo lo que me diere, no pierda yo nada, sino que lo resucite en el día postrero. (Juan 6:39)

Aquí Jesús enseñó a sus discípulos acerca de su relación con el Padre. Su referencia a "el día postrero" señala ese día final cuando él regrese en gloria, los muertos resucitarán, y Dios juzgará al mundo.

En Efesios 1:9 y 10, Pablo también describió éste tiempo como un misterio que Dios reveló en Cristo. En estos versículos, Pablo describió la consumación como:

Dándonos a conocer el misterio de su voluntad, según su beneplácito, el cual se había propuesto en sí mismo, de reunir todas las cosas en Cristo, en la dispensación del cumplimiento de los tiempos, así las que están en los cielos, como las que están en la tierra. (Efesios 1:9-10)

Como el Nuevo Testamento lo indica, Jesús inauguró el nuevo pacto en su primera venida, actualmente él continua esta revelación por medio de la iglesia universal. Y el juicio y las bendiciones de la era del nuevo pacto vendrán cuando Cristo regrese en gloria como Rey sobre todas las cosas.

Habiendo explorado el cumplimiento del nuevo pacto en Cristo, ahora estamos en posición de ver el segundo tema principal de nuestra lección: nuestra aplicación moderna de las Escrituras basada en el carácter que se desenvuelve en la época del nuevo pacto.

APLICACIÓN

Como veremos en las siguientes lecciones, hay muchas cosas que decir acerca de la aplicación de las Escrituras a las personas que viven en la era del nuevo pacto. Entre ellas están un sin número de consideraciones culturales y personales. Pero en este momento, queremos ver cómo la enseñanza del Nuevo Testamento acerca de las tres etapas del nuevo pacto nos guía en la aplicación de la Biblia a nuestras vidas hoy. Estos aspectos de las aplicaciones son generales, pero nos proporcionan perspectivas indispensables sobre cómo usar las Escrituras en nuestras vidas hoy en día.

Todo el que haya visto una obra de teatro sabe que el lugar en el que uno se sienta afecta la perspectiva de la obra. El mismo personaje y sus acciones pueden verse muy diferentes dependiendo del ángulo. Y la mejor manera de tener una presentación completa es viendo la obra mas de una vez desde diferentes asientos. Así es como Jesús y los autores del Nuevo Testamento enseñaron a la iglesia cristiana a aplicar las Escrituras en la era del nuevo pacto. Examinando las Escrituras desde diferentes puntos de vista, estaremos mejor equipados para aplicar la Biblia a nuestras vidas.

Imaginemos a un fiel seguidor de Cristo leyendo las Escrituras sobre un escenario cuyo telón de fondo se divide en tres grandes paneles. Desde un lado de la audiencia, vemos que el cristiano lee la Biblia en el contexto de la inauguración de Cristo del nuevo pacto. Desde el centro de la audiencia vemos que el cristiano lee la Biblia desde el contexto de la continuación de Cristo del nuevo pacto. Y desde el punto opuesto de la audiencia, lo vemos leyendo la Biblia desde el contexto de la consumación del nuevo pacto. De un modo u otro, los seguidores de Cristo han de aplicar las Escrituras al mundo moderno mediante el estudio de la Biblia con estas tres perspectivas en mente.

En otras palabras, cuando estudiamos la Biblia, los creyentes necesitamos relacionar cada Escritura a lo que Cristo ya ha logrado en la inauguración del nuevo pacto y considerar todo lo que Cristo hizo por nosotros en su ministerio terrenal. Pero también tenemos que ver las enseñanzas de las Escrituras a la luz de la continuación de la era del nuevo pacto y buscar el significado de las Escrituras en nuestras vidas hoy en día.

Adicionalmente, es importante que veamos las Escrituras a través de los lentes de lo que Cristo logrará en la consumación de nuestra era y vivamos preparados para el maravilloso regreso de Cristo en gloria.

Hay muchas formas en las que podemos explorar estas tres perspectivas de las aplicaciones del nuevo pacto, pero tocaremos sólo dos puntos importantes. Primero, resumiremos algunas reglas generales para la aplicación de la era del nuevo pacto. Y segundo, ofreceremos un ejemplo de aplicación que ilustra estas estrategias. Comencemos con algunas reglas generales.

Reglas

En una lección anterior definimos el proceso de aplicación como:

Conectar apropiadamente el significado original de un documento bíblico a una audiencia contemporánea en maneras que impacten sus conceptos, comportamientos y emociones.

Desde el punto de vista de esta definición, cada aplicación de las Escrituras implica conectar apropiadamente el significado original a una audiencia contemporánea.

Primero, necesitamos determinar el significado original de un pasaje bíblico identificando las formas en que los autores bíblicos buscaron impactar los conceptos, comportamientos, y emociones de sus audiencias originales. Entonces, podemos aplicar este significado original, a las audiencias contemporáneas determinando cómo un pasaje bíblico debe impactar los conceptos, comportamientos y emociones de las personas de hoy. Como hemos visto en otras lecciones, es importante mantener los desarrollos de las épocas en mente, cuando aplicamos las Escrituras porque originalmente cada pasaje de las Escrituras fue escrito por personas que vivieron en diferentes etapas de la fe bíblica que la nuestra. Así que en este punto de nuestra lección, veamos las formas en las que el desarrollo de las épocas y la audiencia original de las Escrituras se conectan con las audiencias contemporáneas que viven en la era del nuevo pacto.

Para ver lo que tenemos en mente, veamos un par de enfoques. Primero, haremos algunos comentarios generales acerca de las aplicaciones del nuevo pacto en pasajes del Antiguo Testamento. Y después haremos lo mismo con pasajes del Nuevo Testamento. Comencemos con el Antiguo Testamento.

Antiguo Testamento

Como vimos en una lección anterior, el Antiguo Testamento hace referencia a seis pactos principales en la historia bíblica, pero la escritura de los libros del Antiguo Testamento tuvo lugar en sólo dos de estas eras del pacto: la época del pacto de Moisés y la de David. Cada pasaje del Antiguo Testamento fue diseñado para abordar las necesidades del pueblo de Dios que vivió en la época del pacto de Moisés o durante la época del pacto de David. Tal como, los pasajes del Antiguo Testamento originalmente transmitieron al pueblo de Dios el conjunto de conceptos, comportamientos y emociones que eran apropiados para los desarrollos teológicos de estas dos épocas del pacto.

Por esta razón, es necesario construir puentes de significados de los pasajes del Antiguo Testamento a los de la época del nuevo pacto. Como seguidores de Cristo, sabemos que la única guía infalible en este proceso es el Nuevo Testamento. Así que, es esencial ver las formas en que los autores del Nuevo Testamento aplicaron el Antiguo Testamento a estas tres etapas del nuevo pacto. Por ejemplo, el Nuevo Testamento nos da muchos ejemplos de las maneras en las que Cristo cumplió las enseñanzas del Antiguo Testamento en su primera venida. También llama la atención a las maneras en las que Cristo continúa cumpliendo las enseñanzas del Antiguo Testamento durante el período de continuación. Adicionalmente, el Nuevo Testamento señala las maneras en las que Cristo cumplirá las enseñanzas del Antiguo Testamento en la consumación del nuevo pacto.

Uno de los temas bíblicos más importantes es el tema del reino de Dios, y sin embargo, esa frase particular sólo la vemos en el Nuevo Testamento. En todas partes en el Antiguo Testamento, especialmente en los Salmos vemos la proclamación: "El Señor reina." Los autores del Nuevo Testamento toman temas del Antiguo Testamento a la luz de la venida de Cristo, y así como los evangelistas resumen la enseñanza de Jesús, hablan acerca del reino de Dios, y Jesús mismo así como sus palabras están registradas, habla acerca de cómo el reino de los cielos está cerca. Y así, algo que habla acerca del reino de Jehová sobre su pueblo y sobre las naciones ahora toma cuerpo en términos de Cristo el Mesías, el hijo de David, quien ha llegado a escena en Israel. Vemos esto en términos de ambos, de cómo Cristo ascendió y reina en el trono en Hechos 1, al ascender y al ser la resurrección predicada, la gente es atraída al Cristo resucitado y ascendido, pero también hay un sentido futuro del día del Señor en que Cristo vendrá otra vez. Como en Hechos 1 se nos dice que, él regresará de la misma manera en la que se fue, y todavía habrá esa vindicación final cuando el pueblo de Dios se ponga a prueba en el engaño y rebelión final, cuando Satanás sea liberado, pero también cuando Cristo venga y sea victorioso sobre todos los planes de Satanás al final. [Dr. Greg Perry]
Es fascinante ver como los evangelios proyectan a Jesús a la luz de los temas del Antiguo Testamento. Vemos esto en diferentes lugares. Uno de los principales es cuando Jesús es proyectado en lugar de Moisés. Él es un segundo Moisés que viene a dirigir un nuevo segundo y gran éxodo. Varios ejemplos de esto vienen a la mente cuando pensamos en Jesús como el segundo Moisés. Uno, es la idea de él dirigiéndose al desierto, después su experiencia en el agua. Cuando es bautizado en el Río Jordán, es como cuando los israelitas cruzaron el Mar Rojo y de ahí fueron al desierto. En el desierto experimentó tentaciones, pero él es el fiel Hijo de Dios, mientras que Israel era el hijo desobediente. Jesús emerge como el líder triunfal de un nuevo éxodo por el que él viene y entrega una nueva ley en el Sermón del Monte en Mateo 5, cuando Jesús esta siendo proyectado como un nuevo legislador. Vemos esta armonía y unidad entre los evangelios y el Antiguo Testamento y a ese Jesús terminando una historia que comenzó años atrás. [Dr. Michael J. Kruger]

Con este patrón básico para la aplicación de los pasajes del Antiguo Testamento en mente, vayamos a la aplicación de los pasajes del Nuevo Testamento para la era del nuevo pacto.

Nuevo Testamento

A primera vista, puede parecer que no hay necesidad de considerar el desarrollo de las épocas cuando los cristianos aplicaron el Nuevo Testamento porque éste fue escrito en la época del nuevo pacto. Pero es importante tener en mente que todo el Nuevo Testamento, fue escrito durante la etapa inaugural del nuevo pacto. Hoy día, ya no vivimos en esa época. Más bien vivimos en la continuación de la era del nuevo pacto. Así que, necesitamos tener en mente ésta distinción cuando aplicamos el Nuevo Testamento a nuestras vidas.

Los libros del Nuevo Testamento vinieron de manos de los líderes fundamentales de la iglesia e inicialmente fueron escritos por personas que vivieron durante la inauguración de la época del nuevo pacto. Lo que estos autores escribieron tiene muchas implicaciones para nosotros que vivimos en la continuación de la era del pacto. Así que, a pesar de que vivimos miles de años después de que éstas obras fueron escritas, ellas tienen una autoridad indiscutible para nosotros.

Consideremos sólo algunas diferencias entre nuestras vidas hoy en día y los tiempos en los que el Nuevo Testamento fue escrito. Por ejemplo, a diferencia de hoy, las peticiones de consejería podían hacerse directamente a los apóstoles y profetas quienes vivieron en ese tiempo. Esto lo vemos en el libro de Filemón. Por otra parte, los problemas generalizados podían decidirse por las interacciones de los líderes fundamentales de la iglesia, como en el Concilio de Jerusalén en Hechos 15. Pero en nuestros días, no tenemos estas autoridades fundamentales viviendo entre nosotros. Así que, tenemos que confiar en los resúmenes de las enseñanzas del Nuevo Testamento para guiarnos. Adicionalmente a esto, el Nuevo Testamento contiene muchos ejemplos de milagros y eventos sobrenaturales. Jesús, sus apóstoles y los profetas fueron especialmente dotados para realizar tales hazañas para establecer su autoridad. Sí bien esto era cierto entonces, la autoridad actualmente está establecida sólo por la norma del Nuevo Testamento. Si olvidamos esta distinción, generalmente tendremos falsas expectativas para nuestros días. Sin duda, Dios continúa haciendo milagros en la iglesia durante la continuación del nuevo pacto, pero no debemos decepcionarnos al descubrir que en ésta era, éstos eventos no ocurren con tanta frecuencia como cuando Cristo y los apóstoles vivieron en la tierra.

Por otra parte, los autores del Nuevo Testamento se dedicaron principalmente a cuestiones prácticas y doctrinales, que eran particularmente importantes para la inauguración del nuevo pacto. Por ejemplo, casi ningún tema recibió más atención en el Nuevo Testamento que la expansión del reino de Dios a partir de sus raíces judías hacia el mundo gentil. Polémica tras polémica abordada en el Nuevo Testamento trató acerca de cómo los seguidores de Cristo observaban o no, las prácticas del Antiguo Testamento y las tradiciones judías adicionales. Si bien es cierto que estas enseñanzas tienen implicaciones para la iglesia de hoy, la iglesia cristiana ha avanzado mucho más allá de estas controversias fundamentales. A medida que el evangelio continúa difundiéndose por todo el mundo, enfrentamos diferentes tipos de problemas.

A veces quisiera regresar a la era apostólica y atestiguar el ministerio de la predicación de los apóstoles, los milagros que hicieron y todo lo que introdujeron a la vida de la iglesia. Muchas experiencias de la iglesia primitiva son similares a las experiencias que tenemos en el mundo hoy en día. Me refiero, a que en muchos lugares en el mundo la iglesia es una comunidad perseguida, y estamos sosteniendo el mismo evangelio que los primeros creyentes sostuvieron. Pero hay también un sentido en el cual ese ministerio de los apóstoles era único, era un único período de la historia de la iglesia, y nosotros construimos sobre su fundamento leyendo las Escrituras que esos apóstoles produjeron. Pero el oficio de los apóstoles no es un oficio que continúa en la vida de la iglesia. Ese es un ministerio único fundamental que ellos recibieron y ahora nosotros construimos sobre su fundamento en la iglesia de hoy. [Dr. Philip Ryken]

Por esta razón, cuando aplicamos el Nuevo Testamento al mundo moderno, es crucial entender que el significado original está basado firmemente en la etapa de la inauguración del nuevo pacto. Con este significado original en mano, podemos aplicarlo a nuestro propio tiempo tomando en cuenta los nuevos desarrollos dentro de la era del nuevo pacto.

Habiendo visto las reglas generales para la aplicación del nuevo pacto tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento, veamos un ejemplo en las Escrituras que ilustra estos principios. Usaremos el énfasis bíblico sobre la guerra como nuestro ejemplo.

Ejemplo

Todo el mundo que conoce la Biblia, sabe que ésta pone mucha atención al tema de la guerra en contra de los espíritus malignos y en contra de las naciones que los siguen. Casi todos los libros en el Antiguo Testamento abordan este tema de una manera u otra. Y el Nuevo Testamento repetidamente indica que la guerra contra el mal que se encuentra en el Antiguo Testamento continúa en la época del nuevo pacto.

En el Antiguo Testamento, generalmente vemos a Dios proyectado como un guerrero, como un rey guerrero, como un tipo de héroe militar. Me refiero a que en nuestro contexto puede parecer que no tenga mucho sentido, no lo comprendemos completamente, pero en la realidad de la vida del antiguo Israel, la guerra era muy común. Faraón no dejaría ir al pueblo de Dios, así que, ¿Qué fue lo que Dios hizo?… Primero que todo, él mandó las plagas, pero básicamente Dios terminó peleando por ellos al ahogar al ejercito egipcio en el Mar Rojo. Y otro ejemplo es cuando Moisés y María cantaron un canto de alabanza a Dios: El carro y el jinete… el caballo y el jinete fueron echados a la mar. Así que le estaban cantando a Dios como a un guerrero. Y ciertamente vemos que cuando la nación de Israel entró en la tierra de los Canaanitas, Dios peleó a su favor. [Dr. David T. Lamb]

La importancia de este tema plantea una pregunta crucial. ¿Cómo vamos a aplicarlo a nuestras vidas hoy en día? Ya sea que leamos el Antiguo Testamento o el Nuevo Testamento, sí queremos ganar una perspectiva más completa de cómo éste tema se aplica a nuestras vidas, tenemos que verlo en base a las tres etapas de la época del nuevo pacto en Cristo.

En primer lugar, debemos ponerle atención a la inauguración de nuestra era. El Nuevo Testamento deja claro que algunos aspectos del tema de la guerra contra el mal en el mundo se cumplieron de forma única en el ministerio terrenal de Jesús. Jesús mismo se refirió a lo que estaba sucediendo en su ministerio con sus discípulos como victoria sobre el mal. Por ejemplo, en Lucas 10:18 y 19, leemos la respuesta de Jesús cuando sus discípulos regresaban de echar fuera demonios.

Yo veía a Satanás caer del cielo como un rayo. He aquí os doy potestad de hollar serpientes y escorpiones, y sobre toda fuerza del enemigo, y nada os dañará. (Lucas 10:18-19)

También, de acuerdo a Colosenses 2:15, Jesús venció a las fuerzas espirituales del mal con su muerte en la cruz:

Jesús …despojando a los principados y a las potestades, los exhibió públicamente, triunfando sobre ellos en la cruz. (Colosenses 2:15)

De manera similar, en Efesios 4:8, Pablo se refirió a la resurrección y ascensión de Cristo como su victoria en la guerra.

Subiendo a lo alto, llevó cautiva la cautividad, y dio dones a los hombres. (Efesios 4:8)

A la luz de esos pasajes y otros similares, cada vez que nos encontramos con el tema de la guerra contra los enemigos de Dios en el Antiguo y Nuevo Testamento, debemos siempre tener en cuenta cómo Cristo cumplió su rol en ésta guerra de inauguración de la era del nuevo pacto. Separados de lo que Cristo ya ha logrado, no hay esperanza de una victoria final sobre los poderes del pecado y la muerte.

En su primera venida, Cristo manifestó la guerra, o cumplió la guerra, o podría representarse como la guerra contra Satanás. Y comenzó en Génesis 3:15 donde Dios prometió a Adán y a Eva al mero principio en la Caída que habrá un libertador. Y vemos que eso paso en la cruz, la cabeza de Satanás es aplastada, el talón de Jesús es mordido, herido – o como lo queramos llamar – y después él se levanta de la muerte y completa la victoria sobre Satanás. [Dr. Howard Eyrich]
Muchos cristianos piensan que Cristo no destruirá al maligno hasta que regrese otra vez al final de los tiempos. Pero el hecho es que Jesucristo eliminó al maligno en su primera venida. Podemos decir que él eliminó al maligno en esencia, ósea que derrotó al maligno en la cruz y estableció el fundamento para la segunda venida. Aún hay maldad en el mundo, y seguimos viviendo en él, pero es una maldad que va en camino de extinción. En la batalla nuestro Señor Jesucristo peleó, él "desarmó los poderes y autoridades, él hizo un espectáculo público de ellos, triunfando sobre ellos," y él obtuvo una victoria masiva sobre el trabajo del Diablo a través de su muerte y resurrección. [Dr. Ghassan Khalaf]

Además de la inauguración de nuestra era, cuando nos encontramos con el tema de la guerra en las Escrituras, debemos estar listos para aplicarlo a la continuación de la época del nuevo pacto.

Aunque el propio Cristo inició la derrota final del mal en su primera venida, el Nuevo Testamento enseña que esta guerra sigue siendo una parte muy importante de la experiencia de cada creyente a través de la historia de la iglesia.

Por ejemplo, en 2 Corintios 10:4, Pablo afirmó que la propagación del evangelio era una guerra contra malos espíritus. Ahí él dijo:

Porque las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas. (2 Corintios 10:4)

Pablo se refirió a la guerra de la iglesia de manera similar en Efesios 6:12:

Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes. (Efesios 6:12)

Observemos que en estos dos pasajes la guerra que peleamos como cristianos es de naturaleza espiritual. Al igual que Jesús hizo en la inauguración de nuestra era, no tenemos guerra contra "sangre y carne." Tenemos guerra contra los "principados" y "potestades," esto es, "las huestes espirituales de maldad en las regiones celestes". Durante la continuación del reino de Cristo, estamos en guerra contra Satanás y otros espíritus malignos que trabajan en el mundo, en lugar de tener guerra contra las personas.

En 2 Corintios 5:19 y 20, Pablo escribió estas palabras:

Dios… nos encargó a nosotros la palabra de la reconciliación. Así que, somos embajadores en nombre de Cristo, como si Dios rogase por medio de nosotros; os rogamos en nombre de Cristo: Reconciliaos con Dios. (2 Corintios 5:19-20)

Como pueblo de Dios viviendo durante la continuación del nuevo pacto, no somos guerreros contra nuestros compañeros los seres humanos. En cambio, somos "embajadores de Cristo" que buscamos rescatar a los seres humanos del dominio del pecado propagando el evangelio de Cristo. Nosotros avanzamos la derrota del reino de Satanás instando a las personas a que se "reconcilien con Dios."

Así que no es de sorprender que en 2 Corintios 2:14, Pablo también describe el ministerio del evangelio como el desfile de la victoria de Cristo:

Mas a Dios gracias, el cual nos lleva siempre en triunfo en Cristo Jesús. (2 Corintios 2:14)

Ya sea que estamos trazando ejemplos de la guerra del Antiguo Testamento o del Nuevo Testamento, los seguidores de Cristo debemos siempre estar listos para aplicar estos temas en nuestro ministerio diario durante la continuación del nuevo pacto.

Cristo cumple la guerra contra el mal a través de la iglesia hoy en día en una variedad de formas, pero la principal categoría a considerar es que el reino de Cristo es de un orden diferente de como normalmente pensamos de los reinos. Esto fue cierto en los días de Jesús cuando lo malentendieron pensando que establecería un orden político, Así es también en nuestros días, cuando fuera de nuestros intereses nacionales o étnicos o socioeconómicos, queremos ver la guerra de Cristo no como una guerra de la cruz, sino como una guerra de corona o espada. Pablo nos da una guía para este tipo de guerra espiritual en Efesios 6: debemos orar, debemos compartir las buenas nuevas; debemos tener fe; debemos de practicar la justicia. Y los medios principales de la Palabra de Dios… De hecho, Martín Lutero en su himno "Castillo Fuerte" habló de esa Palabra por encima de todos los poderes terrenales. Así que, es la Palabra de Dios que prevalecerá a través del siervo hijo de Dios, Jesucristo, como el cumplimiento de la guerra espiritual de Cristo. Por lo tanto, lo que eso significa para nosotros es que debemos seguir el patrón de Cristo, una vida en forma de cruz. Imitamos a Cristo como Filipenses 2 dice, teniendo nosotros mismos la misma actitud, así que el evangelio se distingue, y el cristianismo se distingue de otras religiones, que ven a la religión como algo principalmente coercitivo. Éste es uno de los contrastes principales entre, por ejemplo, el cristianismo y el islam. El islam no puede concebir una creencia no-coercitiva en Dios, y el cristianismo es fundamentalmente una religión de la cruz, del auto-despojo, de dar nuestras vidas por el bien de otros porque Cristo dio su vida por nosotros, así que es un llamada al sacrificio y a modelar un ejemplo de Cristo para que otros vengan voluntariamente a hacerlo su Señor. [Rev. Michael J. Glodo]

No sólo el Nuevo Testamento asocia el tema de la guerra con la inauguración y continuación de nuestra era. Sino también la consumación de la era del nuevo pacto.

Así como Cristo mismo peleó una guerra en su primera venida, él terminará esa guerra contra el mal cuando regrese en gloria. En la segunda venida, la distinción que él hizo entre las fuerzas espirituales como objeto de su ira y los seres humanos como objeto de su misericordia desaparecerá. En Apocalipsis 19:11 al 15, Juan describió la batalla que vendrá de esta manera:

Entonces vi el cielo abierto; y he aquí un caballo blanco, y el que lo montaba se llamaba Fiel y Verdadero, y con justicia juzga y pelea… Y los ejércitos celestiales, vestidos de lino finísimo, blanco y limpio, le seguían en caballos blancos. De su boca sale una espada aguda, para herir con ella a las naciones, y él las regirá con vara de hierro. (Apocalipsis 19:11-15)

En muchos sentidos esta escena de Cristo librando la batalla final contra el mal es nuestra esperanza de victoria y vida eterna en los cielos y tierra nueva. Cuando la derrota final del pecado y la muerte se lleven a cabo, Cristo reinará e invitará a todos sus seguidores a reinar con él en victoria.

El tema de la guerra en la Biblia, especialmente en el Antiguo Testamento y el juicio de Dios y su ira y su desarrollo, lo que se va a ver en los últimos tiempos, es un gran tema. Pero en el Nuevo Testamento tenemos dos diferentes maneras en las que este tema se desarrolla. El primero es con Jesús. Él viene como un guerrero divino para emprender la guerra contra el pecado, pero esta vez no sobre el pecador sino sobre el pecado mismo. Él es en cierto sentido la víctima aquí. Él se convierte en el que recibe toda la ira de Dios, en lugar de ser quien trae la ira de Dios. Y al final, los pecadores escapan de la ira de Dios al ser unidos con Cristo como quienes han experimentado ese juicio en Cristo. Cuando Cristo venga, vendrá con su pueblo, y él vendrá y emprenderá guerra sobre aquellos que no se han arrepentido o no se han unido a él en fe. Tenemos estas imágenes de la guerra en el diluvio, con Israel y la Tierra Prometida, aun con Asiria y Babilonia haciendo guerra sobre Israel, como imágenes de este juicio escatológico. Pero todas son imágenes de lo que Cristo a sufrido por nosotros. Hay dos imágenes: La gracia de Dios, por la que él ha sufrido esa guerra e ira experimentado esa maldición por nosotros, pero también está la justicia de Dios. Él volverá pronto y todos aquellos que no se unieron a él experimentarán el mismo juicio. [Dr. Miles Van Pelt]

Siempre debemos recordar el interpretar el tema de la guerra que se encuentra a lo largo de todas las Escrituras, a la luz de la gran consumación del regreso de Cristo como el guerrero conquistador.

La manera en la que el Nuevo Testamento maneja el tema de la guerra es instructivo para nosotros ya que aplicamos las Escrituras a nuestros días. Para estar seguros, tenemos que estudiar cada tema individualmente porque el Nuevo Testamento lo desarrolla de diferentes maneras. No obstante, para aplicar cualquier tema bíblico más plenamente, debemos ver cómo este es visto a la luz de la inauguración, continuación y consumación de la era del nuevo pacto en Cristo. No importa como comencemos a explorar cualquier tema, ya sea que comencemos en el Antiguo Testamento o en el Nuevo Testamento, como seguidores de Cristo podemos aplicar estos temas a nuestras vidas descubriendo como ellos se cumplen en las tres etapas de la época del nuevo pacto.

CONCLUSIÓN

En ésta lección sobre el nuevo pacto y la aplicación moderna, vimos las maneras en las que el nuevo pacto en Cristo debe afectar nuestra aplicación de la Biblia para el mundo moderno. Notamos como el cumplimiento del Antiguo Testamento espera que un nuevo pacto pueda verse en la inauguración, continuación y consumación de nuestra época en Cristo. Y hemos ilustrado cómo la aplicación de cada tema del Antiguo y Nuevo Testamento a la vida moderna, debe concordar con estas mismas tres etapas del nuevo pacto. El nuevo pacto en Cristo no es algo pequeño. Más bien, es la culminación de los propósitos de Dios para toda la historia. Y como tal, el nuevo pacto en Cristo afecta la manera en la que aplicamos cada parte de la Biblia a nuestro mundo moderno. Como seguidores de Cristo, debemos leer las Escrituras a la luz de la forma en la que Dios cumple sus propósitos en Cristo. Miramos hacia atrás, a lo que Cristo ya ha hecho, miramos lo que esta hacienda ahora, y miramos hacia lo que va ha hacer cuando regrese. Sólo entonces seremos capaces de aplicar las Escrituras a nuestro mundo moderno como pueblo del nuevo pacto.